27 marzo 2015

El estilo Cartoon Network

 Durante la década de los 90, la animación estadounidense viviría una interesante renovación gracias a Cartoon Network, un canal dedicado exclusivamente a los dibujos animados que Turner Broadcasting había lanzado como una vía para emitir su extensa librería de animación clásica. Turner poseía los títulos clásicos de MGM (como los cortos de "Looney Tunes") y acababa de comprar Hanna-Barbera, y no tenía hueco en TNT para dar salida a tantos cortos y series. Pero claro, si un canal quiere ganarse una imagen de marca y empezar a llamar la atención de los espectadores, necesita también programas de producción propia, y ahí empezó lo que podemos denominar el "estilo Cartoon Network", unas series animadas que tienen siempre un toque un poco diferente, un poco más edgy, como dicen los anglos (y como apuntan también en ¡Vaya Tele! al hablar de "Historias corrientes").

Aquellos dibujos de los 90 podían estar protagonizados por un niño científico megalómano que estaba constantemente peleándose con su hermana ("El laboratorio de Dexter"), un guapo joven con tupé que se dedica a ligar con todas las chicas que veía ("Johnny Bravo") o por dos hermanos que, en realidad, eran una vaca y un pollo, y acercaban a los niños el estilo desquiciado y loco de Tex Avery y a historias un poco más surrealistas y menos "fáciles" y edulcoradas, como quien dice. El dibujo en sus series siempre ha sido muy variado, y sus creadores venían de los sitios también más diversos, y esa línea editorial, como si dijéramos, se ha mantenido hasta la actualidad. Es cierto que el canal tiene una sección nocturna, Adult Swim, en la que sus dibujos están dirigidos directamente a adultos, pero lo interesante es ver las series que emite en los horarios para niños.

Probablemente, la más exitosa de todas las últimas de Cartoon Network sea "Hora de aventuras", que no deja de ser una historia postapocalíptica sobre un niño que bien puede ser el único superviviente humano y un perro mágico por culpa de la radiación, y la mezcla de cómic underground, canciones pegadizas, chistes absurdos, aventuras infantiles y un subtexto a veces muy dramático parece haber revigorizado de nuevo a la plantilla de series de ese canal. Las mentes pensantes detrás de esos títulos fueron todos a clase a la Escuela de Artes Visuales de California y algunos hasta han trabajado juntos, así que no es extraño que haya algunos denominadores comunes que recorren las series que han creado por sí solos.

Tomemos como ejemplo las dos últimas joyas salidas del canal, y desarrolladas por guionistas y animadores que se han formado en "Hora de aventuras". Una es "Over the garden wall", un curiosísimo (y muy recomendable) compendio de historias de Halloween tradicionales, música de los años 20, cuentos de niños perdidos en el bosque y un sorprendente giro final; y la otra es "Steven Universe", la primera serie de Cartoon Network creada en solitario por una mujer (Rebecca Sugar). Ésta arranca como una suerte de variación de "Sailor Moon" y "Las Supernenas", con un grupo de tres chicas y un niño que poseen gemas de poder. Al igual que en buena parte de estas nuevas series, se notan las influencias del cine de los 80, el anime y los videojuegos, y no tiene problemas en tocar temas como la representación de personajes homosexuales que, no hace mucho tiempo, habrían sido tabú en la animación infantil. Ya comentamos no hace mucho que, hasta en la animación estadounidense más convencional, se estaban haciendo cosas muy interesantes en televisión.

26 marzo 2015

Una década en la TARDIS

Tal día como hoy, 26 de marzo, de hace diez años, la BBC resucitaba "Doctor Who". Una serie que había sido uno de sus buques insignia durante más de veinte años, pero que llevaba fuera de antena, de forma regular, unos 17, volvía a un panorama televisivo en el que las aventuras de ciencia ficción y fantasía adoptaban, en general, un tono más serio y, además, casi no se hacían ya en televisión. Sí, estaba la saga de "Stargate", pero no era lo mismo. ¿Cómo aceptaría una audiencia que se había enganchado a "Los Soprano" el regreso de ese alienígena que viaja por el espacio y el tiempo en una cabina de teléfonos azul, y cuyos principales villanos tienen pinta de saleros gigantes?

La respuesta fue mucho mejor de lo que nadie podía esperar, poniendo a "Doctor Who" de nuevo en el camino a recuperar la popularidad de que gozó entre los 60 y los 90 y, además, saltando las fronteras del Reino Unido y asaltando, ahora sí, el mercado estadounidense. Russell T. Davies, Christopher Ecclestone y Billie Piper, principales cabezas visibles de aquella primera temporada, relanzaron la serie sin olvidarse de toda su historia pasada, recuperando villanos clásicos y dando un toque más moderno a las aventuras del Doctor, especialmente en la personalidad sus acompañantes. Rose, la primera, estaba claramente bajo la sombra de Buffy y las heroínas de Joss Whedon, y en la mezcla de aventura, humor y momentos emocionalmente importantes para sus personajes se notaba también la influencia del guionista estadounidense.

La nueva "Doctor Who", sin embargo, ha desarrollado también su propia personalidad a través de Davies y de Steven Moffat, actual productor ejecutivo, y de los cuatro actores que han interpretado al Doctor en estos diez años de vida. Las tramas han podido ir complicándose con misterios de todo tipo, las relaciones entre Doctores y acompañantes han podido ir desde la amistad reticente a cierta tensión sexual no resuelta (o resuelta en una dimensión paralela), y los capítulos de los guionistas invitados han podido ser o geniales o poco memorables, pero lo cierto es que sí se ha mantenido un cierto sentimiento de juego y de diversión por debajo de todo. Los "fantastic" de Nueve, los discursos entrecortados por nuevas ideas de Diez, la obsesión por el fez de Once o las cejas con vida propia de Doce  responden a ese mismo cometido, el de saber que, por muchos monstruos aterradores que incluya, "Doctor Who" es, en su corazón, una serie de aventuras para ver con toda la familia los sábados por la tarde.

La revista Radio Times pidió a los fans de la serie que eligieran sus diez capítulos favoritos de estos diez años de nueva era de "Doctor Who", una lista que finaliza con "The end of time" (que es la despedida de David Tennant) y que coronan "Blink", "Vincent and the Doctor" y el doble "The stolen Earth-Journey's end", y en la que no se incluye mi opción personal, otro doble capítulo: "Human nature"-"The Family of Blood". Pero es que me da la sensación de que yo tengo más cariño por la tercera temporada de la serie que muchos whovians. De hecho, para desearle feliz cumpleaños al Doctor, lo haremos con una canción justo de esa temporada, "My angel put the devil in me". Y allons-y.

25 marzo 2015

Hollywood blanco


"Hubo un significativo giro hacia contratar actores de minorías la pasada temporada, con más papeles para actores étnicos, un término de casting utilizado para intérpretes no-caucásicos". Así empieza un artículo en Deadline que ha generado una tormenta de reacciones en las webs televisivas en Estados Unidos (como ésta en Salon) por incluir declaraciones anónimas de agentes que afirman que "básicamente, el 50% de los papeles en un piloto tienen que ser étnicos, y ese mandato se extiende hasta los actores invitados". El artículo parece analizar la mayor inclusión de actores negros e hispanos en los proyectos de series para la próxima temporada, aprovechando el éxito que han tenido títulos como "Empire" o "Jane the virgin", pero acaba desprendiendo cierto tufillo a "los negros e hispanos están robando los papeles a los actores blancos".

Es una controversia realmente curiosa teniendo en cuenta las críticas que tuvieron este año las nominaciones a los Oscar por estar dominadas por actores blancos, y después de que Paul Lee, ejecutivo de ABC, explicara el razonamiento detrás de algunas de sus nuevas comedias familiares de esta temporada, como "Black-ish" y "Fresh off the boat", como una representación más acertada de cómo es la sociedad estadounidense actual. Lo que suele criticarse habitualmente es que las series, en este caso, tienen repartos dominados generalmente por actores no sólo caucásicos, sino directamente WASP (blanco, anglosajón y protestante), y que no hay hueco para personajes que se salgan un poco de ese molde. Espectadores que no pertenezcan a esa mayoría de población no tienen la oportunidad de verse reflejados en la televisión, y acaba dando la sensación de que los personajes "étnicos" no son más que comparsas de los caucásicos, incapaces de escapar de clichés como la amiga negra sassy (descarada).

Si "Empire" ha sido todo un bombazo, lo ha sido en parte porque los espectadores afroamericanos han abrazado una propuesta de network en la que sus protagonistas eran como ellos. La serie no estaba concebida para un nicho de población, sino para llegar a la mayor audiencia posible, pero tener a Terrence Howard y Taraji P. Henson ayudó a alcanzar un público que no suele verse reflejado de ese modo en las series. Es cierto que, en Hollywood, un éxito llama enseguida a imitaciones e intentos de repetirlo copiando sus características básicas, pero que los repartos de las series de éxito sean más diversos no es algo que deba descartarse como "es la moda de ahora". Es algo que Hollywood les debe desde hace tiempo, y no sólo delante de las cámaras.

El artículo de Deadline es sorprendente porque, en parte, parece pintar un panorama en el que los actores blancos no tienen oportunidades y las "pocas" que se les presentan, se están yendo a minorías. Cualquiera que tenga algo de sentido común sabe que eso no se corresponde con la realidad, y que los anuncios de casting más diversos son una deuda que Hollywood tiene sin resolver. Cosas como la posibilidad de que Iris West (que es negra) y Barry Allen (blanco) puedan acabar juntos en "The Flash" es algo todavía muy inusual, casi más que una serie con una mayoría de protagonistas latinos.