18 diciembre 2014

Cómics en la tele

Recientemente, el crítico Alan Sepinwall incluía en sus repasos al año televisivo lo que habían dado de sí las series basadas en cómics, un recurso cada vez más habitual, y por qué nunca iban a poder ser el fenómeno en audiencia que las cadenas esperaban. Sepinwall apunta que los cómics eran un medio enormemente popular durante su edad de oro en la década de los 40, cuando Superman, Batman y compañía empezaban a patrullar las calles de Metrópolis y Gotham City, pero que cayeron en desgracia con el gran público hacia la década de los 60, convirtiéndose en reducto de niños y frikis. Las películas de superhéroes funcionaban bien, sí, pero sus protagonistas eran precisamente Superman y Batman, los más fácilmente reconocibles por los espectadores a los que ni siquiera les sonaba el nombre de Wonder Woman. Es cierto que “X-Men” cambió un poco ese panorama, poniendo las primeras piedras de la situación en la que vivimos ahora, pero nadie aseguraba a Marvel que “Iron Man” iba a ser el taquillazo que fue, y mucho menos que “Los Vengadores” sería una de las películas más taquilleras de la historia.

Las series de superhéroes nunca han estado a esa misma altura. Como Sepinwall apunta bien, no dejan de ser títulos de nicho, por mucho que alguien pensara que “Agents of SHIELD” podía arrastrar a ABC a los millones de personas que vieron “Los Vengadores”. El jaleo que se montó durante el pasado Festival de Series con el Birraseries Fight Club y el apoyo de los fans a “Arrow” muestra bien a las claras que estas series siguen viéndose como dirigidas a frikis, como títulos infantiloides que no merecen compartir la misma frase no ya con “Breaking bad”, sino ni siquiera con “Juego de tronos” (que es fantasía, pero como es HBO, se le perdona). Lo que quiere decir que trasladar un cómic a la pantalla no es sinónimo de éxito inmediato. El propio Sepinwall apunta que lo que pasó con Marvel fue un accidente feliz que corre el riesgo de implosionar ante el peso de todas esas películas que tiene previsto estrenar en los próximos seis años (y esto si no sumamos el intento de DC de su propio universo cinematográfico compartido), y que lo que funciona en el cine no tiene por qué hacerlo en la tele.

Las series basadas en cómics son un poco como “Perdidos”; su alma es totalmente friki, pero el título de la ABC tuvo la suerte de calar entre el gran público. Es algo similar a “The Walking Dead”, de la que aún es difícil de explicar cómo un producto tan de nicho, en un canal de audiencias tan pequeñas como AMC, de repente se convirtió en la Estrella de la Muerte de las audiencias. Lo curioso es que es en televisión donde, probablemente, está el medio más adecuado para adaptar los cómics, como Robert Kirkman ha reconocido varias veces. La naturaleza episódica de las series se ajusta más a la de los tebeos y permite incluir gran parte de lo que los hace interesantes en la historia, en lugar de descartar casi todo para poder hacer una película de dos horas. Siendo los cómics tan de nicho, una televisión con audiencias cada vez más fragmentadas es el matrimonio ideal.

Dicho todo esto, me encantaría ver a Kate "Ojo de halcón" Bishop en "Agents of SHIELD" (o en la próxima "A.K.A. Jessica Jones"), o que por fin alguna cadena lleva a televisión "Y, el último hombre", o que FX decide continuar "American Horror Story" con "Fatale". Puestos a pedir...

17 diciembre 2014

"Serial" no es una serie

Es probable que, en las últimas semanas, hayáis leído o escuchado sobre “Serial” (aquí ya hablamos de él hace como un mes, más o  menos). El fenómeno desatado en el mundo angloparlante ha dado el salto a España, con reportajes en El País  y entradas en blogs de Fotogramas, mientras en Inglaterra terminaba de desbordarse por completo el asunto con una serie de reportajes de The Guardian sobre el Baltimore del podcast, y la obsesión (no muy sana) en Reddit por él. “Serial” aparecía en el especial que Slate ha dedicado a los diez años que ha cumplido el podcasting, y la expectación ante su último programa, que se cuelga en iTunes mañana, probablemente sólo tenga parangón ahora mismo con el final de la primera temporada de “True Detective” (sí, antes de que todos decidiérais que ya no molaba). Su responsable y presentadora, Sarah Koenig ha dado entrevistas en los sitios más insospechados, incluido “The Colbert Report”, y su caso ha impulsado también los inevitables artículos sobre si es ético subirse al carro de un fenómeno en el que hay implicadas personas de carne y hueso.

Serial” es un fascinante caso de estudio se mire por donde se mire, y no sólo por cómo todos sus seguidores nos hemos dejado llevar por las teorías y las especulaciones como si esto fuera “Perdidos”. El hecho de que hayamos perdido de vista tan rápidamente que es una historia real tiene bastantes lecturas, y nos abre a críticas tanto a los oyentes como al equipo de Koenig. Ella no ha hecho nada que el director de “Capturing the Friedmans” o un programa de reportajes televisivos (o “Salvados”) no hagan constantemente, que es presentar una historia real del modo más entretenido para que el mensaje tras ella nos llegue perfectamente, pero el sorprendente éxito que ha tenido “Serial” la expone a críticas sobre si no está aprovechándose de la familia de Adnan Syed, en la cárcel desde 1999 por el asesinato de su ex novia, si no está convirtiendo en un espectáculo de masas una tragedia muy personal.

Aquí hay opiniones para todos los gustos y podríamos estar debatiéndolas durante días. El podcast es siempre bastante respetuoso con todos los involucrados, desde Cristina Gutiérrez, la abogada de Adnan, a los amigos de Hae Min Lee, el propio Adnan y hasta Jay, el chico en cuyo testimonio se construyó el caso. Intentan mostrar que hay dos versiones de prácticamente todos los hechos, que lo que para ti es sospechoso, para mí puede ser una nimiedad, y que el caso tuvo repercusiones muy reales en Woodlawn, el suburbio de Baltimore en el que ocurrió todo. Tal vez eso sea lo más interesante de todo lo que se cuenta en “Serial”; Koenig tal vez empezó a seguir la historia porque quien se la refirió piensa que Adnan es inocente, pero ella cuenta mucho más que la nueva investigación del caso. Nos hace llegar el clima social, la situación personal de los principales protagonistas, se esfuerza por mostrar que son personas. Ellos no intentan que el podcast sea un éxito masivo (no puede esconder sus raíces en NPR, la radio pública estadounidense), pero el componente de misterio inherente a una historia de estas características ha hecho el resto en esta era de las obsesiones por las redes sociales.

Ya hay oyentes pidiendo una resolución concluyente del caso, queriendo saber si Syed lo hizo o no, si Koenig ha encontrado una pista que pueda llevarlo a su salida de la cárcel, como si esto fuera una de esas películas en las que el abogado de un preso en el corredor de la muerte necesita probar su inocencia en cuatro horas para evitar que lo ejecuten. “Serial” no es eso. En realidad, se parece más a “The Wire” en que su campo de visión es más amplio. Probablemente, si la historia de la muerte de Hae Min Lee hubiera durado una durado una hora, estaría más centrada en la investigación, pero al haberse alargado durante doce episodios, nos han contado cómo es la comunidad islámica de Woodlawn, cuáles eran las actividades de ocio habituales de los chavales del instituto en la época del asesinato o cómo trabajan los detectives de Homicidios en casos de este tipo. En el penúltimo programa, Koenig lee una carta de Adnan en la que él dice que está deseando que “Serial” termine. Esto es una historia real, ella ya ha contado todo lo que sabe sobre el asunto y ya no hay más.

16 diciembre 2014

Doce películas de 2014



Éste es un año un poco extraño para hacer estas listas de películas destacadas. Casi todas las que se consideran favoritas de cara a las nominaciones de los Oscar se verán en España a partir de enero (lo que es significativo teniendo en cuenta que varias de ellas se estrenaron en Estados Unidos entre septiembre y, como mucho, primeros de noviembre), y para quienes crecimos sabiéndonos de memoria la trilogía original de "Star Wars" (y vimos en cine el reestreno de 1997), ver cinco segundos del Halcón Milenario cruzando de nuevo la pantalla en el trailer del episodio VII, "The Force awakens", con esa fanfarria inicial de John Williams, casi sirve para borrar de nuestra mente cualquier otra cosa que haya pasado en Hollywood estos últimos doce meses, pirateo de los servidores de Sony incluido. Como de costumbre, esto son las películas con las que yo más he disfrutado este año, no exactamente las mejores, casi todas se estrenaron en España a lo largo de 2014 y sí, me faltan bastantes por ver, así que no esperéis encontrar aquí "Mommy".

- "A propósito de Llewyn Davis": La cinta de los hermanos Coen tuvo bastantes detractores por la difícil personalidad de su protagonista, pero justo por el retrato de ese cantante folk que se dedica a autosabotearse constantemente merece la pena. Y por esa "Please, Mr. Kennedy" realmente divertida.

- "Dallas Buyers Club": Merecidos Oscars para Matthew McConaughey y Jared Leto, esta historia ambientada en los inicios del sida en Estados Unidos, y de la incomprensión e intolerancia que lo acompañaba, es menos complaciente de lo esperado y muy interesante. Formaría un curioso tándem con "The normal heart", la tv movie de HBO sobre el mismo tema.

- "Her": Un Spike Jonze más contenido, menos en la búsqueda de lo original y más centrado en lo emocional, entrega una bonita y humana historia de amor entre un hombre y un sistema operativo. Como todas las buenas historias de ciencia ficción, habla de nosotros mismos y los vericuetos de nuestro corazón.

- "Snowpiercer": Hablando de ciencia ficción, la película de Bong Joon-Ho sobre un tren en perpetuo movimiento en una Tierra helada es una de las cintas más entretenidas del año, con un retorcido sentido del humor (presente sobre todo en la escena en el vagón-escuela), una Tilda Swinton desatadísima y un final muy coherente con todo lo que cuenta hasta ese momento.

- "Coherence": En esta lista hay dos títulos que podrían calificarse de experimentos, más o menos, y éste es uno de ellos. Lo mejor es verla casi sin saber más que se centra en un grupo de amigos y el paso de un cometa. Y ya.

- "El gran hotel Budapest": Wes Anderson refina aquí sus marcas de la casa y las pone al servicio de un Ralph Fiennes sensacional, una dirección artística fantástica y un humor que esconde tragedias y tristezas, todo ambientado en un ficticio país europeo a punto de verse envuelto en una ficticia guerra que, sin embargo, queda muy claro que es la Segunda Guerra Mundial.




- "Under the skin": En cuanto a película original y con mayor división entre el respetable del año, quizás gane la de Jonathan Glazer con Scarlett Johansson interpretando a una letal alienígena. Críptica, malrrollera, muy potente visualmente, enervante para unos y fascinante para otros, no deja a nadie indiferente. Ésta aún no se ha estrenado en España.

- "La isla mínima": La atmósfera opresiva de esos pueblos de los marismas del Guadalquivir está muy lograda en la cinta de Alberto Rodríguez, una historia detectivesca que, de paso, radiografía una sociedad española que, en 1981, aún sentía la sombra del franquismo sobre ella.

- "Perdida": Amy Dunne es uno de los personajes del año, y la adaptación que David Fincher hace del libro de Gillian Flynn es malsana, inquietante y también una gigantesca broma macabra sobre el matrimonio, el poder de los medios de comunicación amarillistas y la manipulación que hacemos de otras personas para lograr nuestros propósitos.

- "Interstellar": Tal vez sea la película más ambiciosa de Christopher Nolan siendo, al mismo tiempo, la más personal. La aventura de Cooper en busca de otros planetas, dejando atrás a su familia sin saber si volverá a verla, mezcla conceptos físicos como agujeros de gusano y viaje relativista con la relación entre un padre y su hija. Es todo un espectáculo.

- "Al filo del mañana": En el apartado de los blockbusters, esta especie de "Atrapado en el tiempo" mezclado con "Starship troopers" es imaginativa, entretenida y tiene no sólo a Tom Cruise muy acertado como el cobarde protagonista, sino a Emily Blunt transformada en una estupenda heroína de acción. Lástima que pasara más bien desapercibida.

- "Boyhood": Seguramente, las infladas expectativas con las que llegaba de Sundance y Cannes provocaron el resurgir de ese temido "no es para tanto". Es una película pequeña, pero muy interesante y que retrata bastante bien el transcurrir del tiempo y cómo recordamos nuestra vida, a través de pequeños momentos en los que se mezclan lo importante con lo mundano.

Menciones especiales: La Viuda Negra y la trama de espionaje de "Capitán América. El soldado de invierno", las historias personales de superación de "A 20 pasos de la fama", el enorme carisma de Chris Pratt y la diversión de "Guardianes de la galaxia" y la indignación y la emoción que recorren "Hillsborough".

Ah, por cierto, esta lista tiene su correspondiente playlist en Spotify.