04 mayo 2015

Los Vengadores y sus problemas

La organización de Marvel de sus películas en fases ha llevado a bastantes críticos a comparar ese MCU, ese universo integrado, con una serie de televisión. Es como si "Iron Man", "El increíble Hulk", "Thor" y "Capitán América. El primer vengador" fueran capítulos de la primera temporada y "Los Vengadores", el final de esa temporada. El esquema se ha repetido en la Fase 2, con "Guardianes de la Galaxia" funcionando como si fuera un capítulo digresión, el episodio en el que la trama se toma un respiro y tenemos a los personajes embarcados en un pequeño divertimento casi independiente, y la nueva reunión de los Vengadores aportando el season finale.

Es una idea que une temáticamente la crítica que Alan Sepinwall hace en HitFix de "Vengadores. La era de Ultrón" y que, curiosamente, ayuda a comprender bastantes de las decisiones narrativas tomadas por Joss Whedon en esta secuela, que es también su última película para el estudio. Alguien que no haya visto buena parte de las películas Marvel anteriores, o que no sepa nada de ellas, puede quedarse bastante frío con algunos de los personajes que aparecen de repente en la cinta, o con los desarrollos de otros, pero el director y guionista supone que gran parte de la audiencia está formada por fans leales al estudio, capaces de identificar rápidamente el personaje interpretado por Anthony Mackie, por ejemplo, o de darse cuenta de por qué las visiones que tienen varios Vengadores al principio de la película los dejan tan tocados emocionalmente.

El punto de fuerte de "La era de Ultrón" está justo en sus personajes. Como ya se ha comentado en bastantes críticas, las escenas de acción ya no destacan como en la primera película porque el destruction porn que ha infectado todas las peleas climáticas de estas cintas ya no impresiona ni emociona, de lo acostumbrados que están los espectadores a ver el mundo casi en ruinas para cerrar el taquillazo veraniego de turno. Ha llegado un punto en el que series de animación, como "The legend of Korra", encuentran maneras más interesantes de mostrar esas súper-batallas. Si descontamos el duelo entre Iron Man y Hulk (que se veía en el trailer), no es en la acción donde destaca esta secuela de los Vengadores, sino en cómo les da un arco medianemente interesante a sus protagonistas.

En especial, los cuatro personajes más beneficiados por ello son la Viuda Negra, Bruce Banner, Ojo de Halcón y una de las nuevas adquisiciones, la Bruja Escarlata. Ultrón merece también una mención por la manera en la que se construye un villano a la altura, peligroso, con su punto de razón, megalómano y tan sarcástico como el propio Tony Stark (que también tiene una curiosa evolución hacia el terreno del "científico loco" y demasiado arrogante que, por desgracia, no termina de cerrarse bien. Se lo dejarán para "Capitán América. Guerra civil"), pero son esos cuatro personajes los que aportan su corazón a la película. Clint Barton se parece más al de los divertidos cómics de Matt Fraction, teniendo por fin algo que hacer en medio de todos esos superhéroes con poderes o con un arsenal inagotable de gadgets y armas. La caracterización de Banner como alguien que preferiría estar aislado de todo y de todos, para no causar más dolor, continúa aquí, y su relación con Natasha Romanoff (que vuelve a pedir a gritos su propia película) está llevada con mimo, además de ser muy Whedon.

"Vengadores. La era de Ultrón" mantiene los toques de humor de la primera, consigue integrar bastante bien a tanto personaje en la historia (aunque hay que decir que, en el duelo de Quicksilvers, gana "X-Men. Días del futuro pasado"), y aunque el clímax no consigue tener el impacto deseado, el retrato de los personajes es lo que le termina dándole su propia entidad a la película. Desde una perspectiva personal, resulta muy curioso ver la cinta con la experiencia de haber visto "Agent Carter" y de seguir "Agents of SHIELD", cuyo episodio de la semana pasada funcionaba como un prólogo de 42 minutos al inicio de la película. El pasado de la Viuda Negra cobra un nuevo sentido tras haber visto a Peggy mano a mano con una de las primeras "graduadas" de esa academia rusa de asesinas. Ah, y entre las bromas de la cinta yo incluiría el fotograma que encabeza esta entrada. Esa toma a cámara lenta de todos los Vengadores abalanzándose sobre los soldados de Hydra parece más un chiste meta que otra cosa.

03 mayo 2015

La obsesión por los números

Para los aficionados a las series y, especialmente, al funcionamiento de la televisión estadounidense, The Cancel Bear es uno de los perfiles de Twitter más interesantes de seguir. Es la cuenta de la web TV by the numbers, y va dando información actualizada de audiencias y si éstas son buenos o malos augurios para el futuro de las series "en la burbuja", es decir, con un pie en la cancelación. Los espectadores en directo han sido siempre la vara de medir el éxito de un programa, ya que esas cifras de espectadores son las que se "venden" a los anunciantes para convencerles de que compren espacios publicitarios, pero con los nuevos modos de consumo televisivo, la decisión de qué es cancelado y qué es renovado ya no es tan clara.

En ese aspecto, "el oso" se ha quedado un poco pasado de moda. Ya no se rige sólo por los fríos números, es cierto, pero su información no ofrece el panorama completo que hay que tener en cuenta para ver si, por ejemplo, "The Good Wife" sobrevive una temporada más (un viejo miedo de los fans). Una de las consecuencias de la huelga de guionistas de 2007/08 fue la aceleración de la fragmentación de las audiencias, y un pronunciado descenso en el número de gente que ve la tele al modo tradicional, y los jefazos de las cadenas han tenido que adaptarse a esa nueva realidad, y a la popularidad de Netflix y otras plataformas de VOD, a la hora de decidir qué series siguen en sus parrillas el año que viene.

Si hubiera que fiarse del oso de la cancelación, por ejemplo, "Hannibal" no estaría a punto de estrenar tercera temporada, porque sus audiencias en NBC han sido siempre bastante bajitas, hasta para el viernes de la noche. Pero la co-producción con Gaumont ( que reduce el coste de los episodios para la cadena) y las buenas ventas en el mercado internacional (junto con las alabanzas críticas) son el empujón que la serie necesita para aguantar todavía en la parrilla. Ya hemos comentado muchas veces que The CW habría desaparecido si la televisión todavía se rigiera a rajatabla por ese método tradicional de hacer negocio, pero la propiedad compartida del canal entre CBS y Warner y otros factores que van más allá de las meras audiencias en directo hasta terminan produciendo algún que otro éxito.

La industria televisiva se ha complicado bastante desde aquel 2008. Las audiencias en diferido han cobrado una gran importancia a la hora de determinar la posibilidad de renovación de cosas como "Agents of SHIELD" (para la que sus mejores amnigos son los espectadores que añade en el Live+7), y si tienes una serie que sigue poca gente, pero que los críticos y los mercados internacionales adoran, puedes plantearte seguir con ella si no te cuesta demasiado cara. Tanto Hollywood como la televisión han dejado de fijarse sólo en Estados Unidos a la hora de medir los éxitos, pero sigue habiendo unos mínimos, claro. El tema es que los números ya no son lo único que importa.

Música de la semana: El próximo jueves, laSexta estrena "Refugiados", una co-producción con BBC Worldwide que apuesta por un género, hasta ahora, poco explotado en la televisión española; el misterio de ciencia ficción. Quizás por eso de ser co-producción con el Reino Unido, en sus títulos de crédito se ha elegido a un grupo tan inglés como Kasabian y su canción "Fire".

30 abril 2015

"The Flash" y el universo cinemático desunido de DC

El pasado martes, volvían a enfrentarse cara a cara dos de las series superheroicas de la temporada. En ABC, "Agents of SHIELD" tenía un capítulo que, básicamente, se dedicaba a preparar el terreno a "Vengadores: La era de Ultrón", que en Estados Unidos se estrena mañana. En The CW, por su parte, "The Flash" afrontaba uno de los episodios cruciales en su trama del Flash Reverso, el asesinato de la madre de Barry y las verdaderas intenciones de Harrison Wells. Como vemos, una de las dos integraba parte de su trama en el universo compartido con la que es una de las películas más esperadas del año (y de la que se espera también que rompa todos los récords de taquilla), mientras la otra seguía su camino independientemente de lo que su casa madre esté haciendo en el cine.

La batalla de la audiencia joven, la del demográfico de los chicos entre 12 y 34 años, cayó del lado de... ¡Sorpresa! "The Flash", con un 1,7 frente al 1 de "Agents of SHIELD". Medio en broma, medio en serio, el periodista Joe Adalian preguntaba en Twitter: "¿Cuándo se estrena la película de "The Flash"?" La serie de The CW ha funcionado muy bien en audiencia desde su estreno; comparativamente, probablemente mejor que "SHIELD", pero su caso es una particularidad dentro de la estrategia global de DC/Warner con sus superhéroes. Para el próximo programa de Yo disparé a JR, hemos querido que los oyentes nos preguntaran cosas, y una de las que nos hicieron iba precisamente por ahí, sobre esa separación que hace DC de sus películas y sus series de justicieros.

La integración total de Marvel puede ser una buena idea, a priori. Cine y televisión forman parte de un único universo, y aunque las películas tienen más puntos de contacto entre sí que éstas y las series, ofrecen un todo cohesivo al fan. Por otro lado, esa obsesión por hacer que todo esté conectado puede limitar algunos proyectos. La identidad propia "Agents of SHIELD", por ejemplo, se diluye por culpa de esa obligación de ofrecer continuidad a unas cintas para las que la serie no existe (sólo "Capitán América. El soldado de invierno" funcionó bien en ese aspecto), y si "Daredevil" funciona en Netflix, es porque mantiene cierta independencia con respecto al universo cinematográfico.

Sin embargo, la decisión de DC de separar categóricamente sus series de sus películas lleva a algunas decisiones realmente peculiares, como mantener el rodaje de una película de Flash cuando tiene una serie que está teniendo bastante éxito y, para más inri, hacer que el actor que dé vida a Barry Allen no sea Grant Gustin, al que su público objetivo ya conoce como el Velocista Escarlata, sino otro hombre diferente (y ya puestos, igualmente desconocido para el gran público hollywoodiense), Ezra Miller. La película de "The Flash" no llegaría hasta 2018; ¿pretende Warner haber terminado para entonces una serie que estaría, teóricamente, al final de la cuarta temporada, y así dejar campo libre al Flash cinematográfico? Los planes de DC para la gran pantalla siempre han contemplado la separación con unas series que, hasta ahora, era lo que mejor les funcionaba, pero esa duplicidad de Flashes sigue siendo un poco confusa.

¿Qué es mejor, la integración total de Marvel o la separación a rajatabla de DC? Una acarrea el riesgo de que series y películas no sean más que eslabones en una cadena de montaje, con poca personalidad propia; la otra conlleva la posibilidad del absurdo de tener héroes duplicados en cine y televisión, pretendiendo que las audiencias para uno y otro vayan a ser completamente diferentes. Las series, hasta ahora, eran el punto débil en la estrategia de Marvel, pero su alianza con Netflix parece estar a punto de cambiar esa tendencia, mientras DC va un poco por detrás en el cine y lo fía a todo a que el camino que abra "Batman v Superman. Dawn of justice" le permita sacar un poco de pecho. ¿Y qué pasará si la burbuja de los superhéroes explota antes de 2020?