27 julio 2014

Sorpresas te dan las series

Uno de los pequeños placeres, como quien dice, de esta afición por las series es encontrar de repente una que resulta ser mejor de lo que parecía en un principio, una pequeña revelación en medio de los títulos que llegan con gran hype desde meses antes del estreno, o a los que todo el mundo va a dar una oportunidad sólo porque se emiten en HBO. Hace unas semanas, The AV Club publicaba una lista con las mejores estrenadas en 2014, hasta ahora, series que debían haber emitido la temporada completa (o casi) para poder entrar en dicha lista. En ella estaban los sospechosos habituales, de "True Detective" a "Fargo" o "Broad City", pero también había opciones muy curiosas, como "Playing house", "Vicious" (que en su primera emisión en el Reino Unido recibió unas críticas atroces) y, aún más curiosamente, "The 100", un título de ciencia ficción, protagonizado por adolescentes, de The CW.

Es muy interesante darse cuenta de que, mientras Syfy estaba todavía en los últimos coletazos de su fase "USA con tintes fantásticos", esta cadena ha terminado convertida en el reducto en abierto de la ciencia ficción, orientada el público joven, y todavía es más curioso que algunos de sus títulos funcionen mejor que otros teóricamente más "serios" (y no hay más que echar un vistazo a "Under the dome" en CBS). "The 100" sigue a un centenar de jóvenes enviados a la Tierra casi un siglo después de que un holocausto nuclear obligara a los supervivientes a exiliarse a una estación espacial, pues las condiciones de vida en la superficie se hicieron imposibles. Esos jóvenes están encarcelados por delitos de lo más diverso, y la idea es que ellos transmitan si el planeta es de nuevo habitable, porque los sistemas de soporte vital de la estación ya están muy por encima de su fecha de caducidad.

Con esta premisa, viendo el piloto y su aire a lo "El señor de las moscas", comprobando la cadena en la que está y que buena parte del reparto son jovenzuelos de buen ver, no es extraño que muchos espectadores la descartaran pensando que no iba a aportar nada interesante. Pero lo interesante de esto es que sí lo hace. Su responsable, Jason Rothenberg, un guionista todavía muy desconocido, se acuerda de incluir triángulos románticos y chicos sin camiseta, pero también se atreve a seguir algunas de las ideas introducidas hasta sus últimas consecuencias, incluyendo una subtrama sobre la posibilidad de matar a una parte escogida de la población de la estación para que el resto pueda tener oxígeno durante dos meses más. Hay algunas cosas muy poco CW (en el sentido de la idea pre-concebida que se tiene del canal), como una protagonista femenina en general bastante coherente y no definida por su relación con un chico (aunque no se libra de ella, claro), y cuyo principal dilema es decidir si quiere ser la líder de los 100, y qué implica serlo.

Repartiendo la atención entre las dificultades que los chicos encuentran en la Tierra, y las tensiones por el poder entre los adultos de la estación, "The 100" termina debiendo mucho más a "Battlestar Galactica" y escondiendo algo bastante más oscuro bajo un envoltorio de verdes bosques, adolescentes guapos aventuras buscando refugios anti-radiación. Esa voluntad de tomarse en serio su premisa es lo que la ha convertido en una de las revelaciones del año, una que, tal vez, no habría podido ser posible en otra cadena. A veces, emitirse en The CW puede ser una bendición y una maldición.

Música de la semana: Este fin de semana ha estado marcado por la celebración de la Comic-Con de San Diego, y qué mejor de cerrarlo que con "These aren't the droids", una canción humorística y paródica que Neko Case y Kelly Hogan han escrito para "2776", un disco cómico sobre el pasado, el presente y el futuro de Estados Unidos. Este tema en concreto, con participación especial en el vídeo de Ellie Kemper, se ríe un poco de eso de que lo geek es ahora mainstream.

25 julio 2014

La cúpula del misterio

 ALERTA SPOILERS: Si alguno estáis viendo la segunda temporada, o pretendéis verla, de "Under the dome" y no habéis llegado al tercer episodio, igual preferís no leer más. Ahora, si os da igual espoilearos cosas de esta serie, adelante.

Un hachazo, un chorro de sangre y una mano ensangrentada en una taquilla. Esa imagen cierra el primer episodio de la segunda temporada de “Under the dome” (o “La cúpula”, como la emite Antena 3 en España), y puede representar perfectamente lo que está siendo esta serie en su regreso; muy obvia, buscando giros de guión que enganchen al espectador (aunque no estén justificados más que por el mero giro), y algo más dispuesta a ir a por todas. Ese “ir a por todas” significa cosas diferentes en series distintas, y para “Under the dome” quiere decir que no le va a temblar la mano a la hora de matar personajes un poco más centrales a la acción, y que va a trabajar mejor el misterio; al menos, lo ha hecho más complejo. ¿Quiere esto decir que ahora es una buena serie, con unos mejores personajes? Tampoco nos pongamos estupendos.

“Under the dome” es lo que es, un entretenimiento veraniego en el que no hay que pararse a pensar, pero parecer haberse dado cuenta de algo, y es que si no es capaz de dar profundidad a sus personajes, se va a dedicar a hacer que pasen muchas cosas en cada episodio. Confían en lograr tensión por acumulación, algo que no les acaba de funcionar, y la verdad es que la muerte de Angie que cierra ese primer episodio puede muy bien estar forzada más por la participación de Britt Robertson en “Tomorrowland”, la película supersecreta de Brad Bird y Damon Lindelof, que por otra razón. Sacude un poco la serie y le da una subtrama que impulse un poco a los adolescentes, y sirve para introducir otro misterio; el de la joven que aparece de repente en el lago, y que estaba clarísimo desde el primer momento que está muerta. En la sala de guionistas de “Under the dome” han estado haciendo maratón de “Les Revenants”.

Esa joven, que no recuerda quién es, también está conectada con la madre de Junior y el reverendo trastornado del pueblo, que parece saber mucho más sobre la cúpula (si nos fiamos de la otra revelación de la temporada, que la madre de Junior está viva y coleando). No puede ser casualidad que ella esté en el anuario del instituto de 1988 y que Barbie y Julia encuentren una foto de Pauline, el reverendo y el hermano de ella de ese mismo año. ¿Se avecina un “Sé lo que hicisteis el último verano”? ¿Cuál es la finalidad de esta chica? ¿Y quién mató de verdad a Angie? Junior, no vayas ahora de inocente, que bien que la encerraste en un búnker antirradiación porque creías que te iba a dejar. Y, además, tenemos nuevo personaje de “tía rara”, y tal vez hasta nueva villana, en esa profesora que empieza a pasar mucho tiempo con Big Jim, comiéndole la oreja con cuentos de liderazgo y de cómo hay que tomar medidas desesperadas para garantizar que alguien en Chester’s Mill puede sobrevivir. Esto ya lo ha hecho “Los 100”, y algo mejor.

“Under the dome” no va a mejorar, es como es. Sólo puede verse si se abraza su falta de sutilidad, si nos dejamos llevar por los misterios que van soltando en cada episodio, si suspendemos por completo nuestra incredulidad y si abrazamos su propuesta de entretenimiento sin demasiado sentido, pero que puede picarnos la curiosidad. Algunos personajes hasta están encontrando su papel, como Norrie, que como adolescente sarcástica que siempre pregunta las cosas más obvias, ésas que los demás pasan convenientemente por alto, hasta es divertida.

24 julio 2014

Las otras películas del verano

Los meses estivales son sinónimos para el cine de la temporada de los blockbusters. Como hace calor y la gente está de vacaciones, Hollywood cree que lo que menos les apetece es sentarse en una sala oscura (pero climatizada) y ver una película que les “haga pensar”, así que intentan atraer al público con superproducciones espectaculares que permitan pasar dos horas sin tener que prestar siquiera demasiada atención a lo que pasa en la pantalla. Es una visión muy reduccionista, cierto, pero el 80% de la oferta cinematográfica en verano se mueve por ahí. En cuanto llega mediados de abril, los estudios empiezan a lanzar la artillería pesada, sus secuelas de pasados éxitos, películas de superhéroes y comedias tirando a tontorronas.

Lo curioso es que, en los últimos dos años, funcionan mejor las películas estrenadas al principio de la temporada estival (en abril y mayo, cuando aún estamos en primavera) que las que llegan a partir de junio, y la taquilla estadounidense presenta una tendencia a la baja este año. Lo poco que se ha salvado de la debacle ha sido “X-Men: Días del futuro pasado”, “Maléfica” y uno de los sleepers del verano, “Bajo la misma estrella”, que en realidad sólo es un sleeper si únicamente se presta atención a la audiencia masculina y adolescente. Hollywood parece haber redescubierto este año que las cintas dirigidas al público femenino pueden funcionar igual de bien. Pero esa cinta venía ya avalada por los fans del libro de John Green y por esa ola de adaptaciones young adult; los verdaderos sleepers son esas películas independientes que encuentran su público en verano.

Es una táctica particular que algunos distribuidores llevan ya un tiempo poniendo en marcha; estrenan sus títulos en verano (en julio, por ejemplo), confiando en que llamarán la atención de los espectadores adultos que no tienen ganas de ir a ver “Transformers: La era de la extinción”, y escapando de los estrenos con posibilidades de Oscar que empiezan a llegar ya en septiembre. Woody Allen lleva siguiendo está táctica ya varios años, y con “Midnight in Paris” no pudo irle mejor. Mientras “Mil maneras de morder el polvo” ha sido un fracaso, “Boyhood” está repitiendo el éxito de “El Gran Hotel Budapest”, al menos inicialmente. Con una calificación R, según Box Office Mojo, la cinta de Richard Linklater experimentó una ganancia del 200% en su segunda semana en cartel, y el pasado fin de semana fue la 15ª más vista en Estados Unidos. Por constraste, “Sex tape”, la comedia con Jason Segel y Cameron Diaz, se quedó la cuarta ese mismo fin de semana, que era el de su estreno, lo que no augura nada bueno para ella.

El éxito en el circuito independiente de “Boyhood” puede posicionarla bien de cara a los próximos Oscar, aunque las previsiones pueden cambiar en cuanto se empiecen a ver las películas que se presentarán en los festivales de Telluride y Toronto, pero su buena acogida en taquilla confirma la táctica de algunas de esas distribuidoras alejadas del juego de los taquillazos, que saben que no sólo los adolescentes van al cine en verano, y que películas un poco más complicadas, como quien dice, pueden funcionar casi mejor en julio que en noviembre. El estío ha dejado históricamente algunos sleepers bastante notables en Estados Unidos, de “Ghost” a “District 9” o “Bridesmaids”, y hasta algunas ganadoras de Oscars como “Crash”.