29 julio 2015

La segunda oportunidad de Longmire

Cuando una plataforma de streaming rescata una serie que acaba de ser cancelada, lo hace porque sus anteriores temporadas están en el servicio y tienen buena acogida entre los suscriptores. Por eso Amazon era la única opción posible de salvación para "Hannibal" y por eso Netflix rescató en su momento "The Killing" y el año pasado repitió la jugada con "Longmire", la serie de A&E sobre un sheriff de Wyoming, basada en los recomendables libros de Craig Johnson. Llegó a emitir tres temporadas en ese canal, temporadas que fueron haciéndose más serializadas y lidiando más con los asuntos sin resolver de todos sus personajes, y tal vez ahí fue dejándose espectadores por el camino. Lo que nos dejó a los espectadores con un cliffhanger en el que Walt estaba decidido a hacer algo que todos suponíamos que no iba a ser demasiado bueno.

"Longmire" regresará, con su cuarta temporada en Netflix, el próximo 10 de septiembre, y sus diez capítulos estarán mucho más centrados en la resolución del conflicto principal de Walt: la investigación sobre el asesinato de su mujer. Sus responsables han prometido una serie "más completa y más compleja", y quizás puede ser un buen momento para acercarse a un título de verano que ha recibido más atención mediática ahora que está en Netflix, como suele ocurrir. De hecho, si a alguien le suena a chino todo lo que hemos comentado hasta ahora, podemos resumir brevemente de qué va la serie, y por qué puede ser una buena idea echarle un vistazo antes de que se haga efectiva su resurrección.

Como decíamos, "Longmire" está basada en una serie de libros de Craig Johnson, y sigue a Walt Longmire, sheriff del condado de Absaroka en Wyoming, un lugar en el que hay una reserva india que tiene gran importancia para las tramas, y en el que casi todo el trabajo proviene de la explotación de los bosques de alrededor. Walt es un tipo de pocas palabras, que aún no ha superado la muerte de su mujer, en circunstancias poco claras, y que tiene un método de trabajo muy de la vieja escuela. Apenas utiliza su arma, hace gran parte del trabajo por sí mismo y tiene serios problemas para dejar que sus ayudantes le ayuden de verdad. Entre esos ayudantes figuran Branch, miembro de una rica familia local (y que empieza la serie aspirando al puesto de sheriff) y Vic Moretti, antigua policía de Filadelfia, y que es lo más parecido a una mano derecha que tiene Longmire.

Lo más interesante de la serie es la manera en la que se va construyendo la relación entre todos los personajes (en los que también hay que mencionar a la hija de Walt y a su amigo indio Henry), y cómo la manera de ser del sheriff, y su costumbre de actuar por su cuenta, va afectándolos a todos. "Longmire" tiene también algunos toques de humor ligero muy entretenidos y debe ser de las series actuales que más peso otorga a los indios en la actualidad. No es raro que sus costumbres interfieran a veces en los casos, o que Walt se agarre a ellas para superar algunos momentos difíciles. También consigue transmitir muy bien cómo es esa comunidad rural en la que conviven los casinos de los indios, los cazadores que trabajan para los ricachones de las ciudades y la gente que se busca la vida como buenamente puede. Y la relación entre Walt y Vic es muy entretenida de ver.

28 julio 2015

El peso del protagonista


A propósito del estreno de "Ant-Man", el guionista David Muñoz comentaba ayer por Twitter una de las críticas más habituales que se han hecho a esa película y, por ende, a casi todo el universo cinematográfico de Marvel: el escaso peso de los personajes femeninos. En concreto, se apunta que la cinta (que yo no he visto) disminuye el rol de Hope Van Dyne y la construye sólo mediante la relación con los hombres de la película (aquí hay otro punto de vista sobre ese tema). Teniendo en cuenta las críticas que Marvel ha recibido, sobre todo, por la manera en la que ignorado a Viuda Negra en el mechandising de "Vengadores: La era de Ultrón" (y por su presentación en la película, pero eso vamos a dejarlo para otro día), parecía inevitable que "Ant-Man" no fuera a observarse también desde ese prisma. Pero lo que apuntaba Muñoz en Twitter sobre Hope era interesante porque explicaba que, en realidad, lo que pasaba con ella es que no era la protagonista de la historia.

Es decir, que estuviera más o menos desarrollada como personaje respondía, principalmente, a que era una secundaria, y los secundarios están siempre al servicio del protagonista. En las series de televisión es muy fácil comprobar ese peso del personaje principal, ese tirón gravitatorio que hace que el resto de habitantes del programa orbite a su alrededor. "House" fue durante años el ejemplo más claro. El cascarrabias médico era el centro de la serie, el personaje que ejercía de motor de sus tramas, y el resto funcionaban en relación a él. El cambio del equipo de diagnóstico en la cuarta temporada mostró claramente esa dinámica cuando Cameron, Chase y Foreman se mantuvieron en la serie pero, al no tener trato directo con House, se quedaron relegados a los márgenes, a extras con frase privilegiados, y quienes pasaron al frente fueron Trece y el resto de nuevos personajes.

Además, la exploración de las posibilidades de redención y evolución de House se hacían, precisamente, a través de los secundarios; de su atracción y su historia pasada con Cuddy, de las ganas de hacer algo más con su vida de Cameron, de la ambición por ascender en su carrera de Foreman, del intento de Wilson por llevar una vida fuera del trabajo... Una de las máximas de la televisión es que el protagonista principal de una serie se mantiene inalterable, y que es el resto de piezas a su alrededor las que cambian, y el título de David Shore siguió esa fórmula a pies juntillas.

Que los secundarios estén al servicio del "héroe" determina su retrato de manera inevitable. En "The good wife", es Alicia de quien sabemos más cosas, de la que seguimos de cerca su crecimiento como mujer en todas las facetas, y eso acarrea que gente como Cary o Kalinda pierdan importancia si no se mueven en las proximidades de la señora Florrick, si no tienen contacto directo con ella. La buena esposa del título es Alicia, no Diane, así que es normal que en temporadas como la sexta, en la que la protagonista de la serie ha centrado todavía más las tramas, las historias que atañían a los secundarios se vieran con menos chispa. El prisma del protagonista es el que muestra la serie, aunque los guionistas les den cosas que hacer a los secundarios lejos de él.

Así, algunos de esos personajes sólo empiezan a mostrar de verdad su potencial cuando dejan de operar fuera del radio de acción del héroe. El caso de Laurel Lance en "Arrow" ya ha sido muy comentado, pero es que es muy significativo de esto. El supuesto interés amoroso de Oliver Queen en la primera temporada nunca acabó de cuajar porque desconocía su identidad superheroica, lo que la dejaba al margen de la acción principal. Así, cuando se introdujo a otro personaje femenino que sí se relacionaba con Oliver mientras era el arquero verde (Felicity), terminó robándole parte de ese protagonismo. Laurel no comenzó a funcionar de verdad hasta que no descubrió quién es Arrow, lo que le permitió interactuar más cerca de Oliver y, por tanto, del centro de la serie.

27 julio 2015

Tommy y Tuppence, espías internacionales


Si pensamos en adaptaciones a televisión de obras de Agatha Christie, probablemente nos acordaremos enseguida de dos series de mediados-finales de los 80; una serie de miniseries con Joan Dickson como la señorita Marple y la famosa "Poirot" con David Suchet (que casi ha sustituido a Peter Ustinov como el intérprete más conocido del detective belga), que tuvo una breve continuación final hace dos años. De los detectives recurrentes en las novelas de Christie, son los dos más que veces han dado el salto al cine y la televisión, mientras hay otros que han terminado cayendo un poco más en el olvido. Entre ellos figuran Tommy y Tuppence Beresford, un matrimonio que tuvo un breve paso por BBC a principios de los 80, y que es de los primeros en ser recuperados por la cadena pública británica en la celebración del 125º aniversario del nacimiento de una de las grandes damas del crimen.

Esta nueva "Partners in crime" va a estar compuesta por seis capítulos, y cada mitad de la temporada adaptará un libro diferente. Los tres primeros cubren la trama de "El misterioso señor Brown", que es el libro en el que Christie los presentó al público, cambiando algunas cosas. Por ejemplo, en la serie los vemos ya casados y con un hijo en edad escolar, mientras en esa novela acaban de conocerse y aún están solteros. Se mantienen sus dificultades financieras, y lo que se añaden son varios guiños muy curiosos a otros referentes detectivescos. Por ejemplo, la referencia a Dorothy L. Sayers, cuyos libros lee Tuppence, es muy interesante, porque es otra gran dama del crimen británica, con su detective aficionado Lord Peter Wimsey y su amiga Harriet Vane. Sin embargo, en España es poco conocida, lo que es una verdadera lástima. La dinámica entre el matrimonio Beresford y el humor que destila su relación también puede recordar un poco a "El hombre delgado", el libro en el que Dashiell Hammett crea su propia pareja de sabuesos aficionados en Nick y Nora Charles, y que inspiró una divertida saga de películas con William Powell y Myrna Loy.

De hecho, la relación entre Tommy y Tuppence puede ser la parte más importante para que el espectador se enganche a la serie. Interpretados por un David Walliams y una Jessica Raine que no pueden ser más contrapuestos físicamente (en parte porque él mide 1,88 y ella, 1,68), rápidamente transmiten la curiosidad intelectual de ella y los gustos hogareños de él, y puntúan sus interacciones con esos toques de humor sutiles que convierten el primer episodio en lo que podríamos calificar como "delicioso". Y eso a pesar de que se meten, sin saberlo, en medio de una trama de espionaje que les queda, claramente, demasiado grande, pero de la que ya no pueden escapar sin llegar al fondo de todo. Porque están a principios de los 50 y en el arranque de la Guerra Fría, y los viejos aliados de guerra ahora pasan a ser enemigos, y hay que tener cuidado de en quién se confía.

En ese aspecto, es interesante esa ambientación en el Londres de aquella década, en el que aún hay barrios con casas derruidas por los bombardeos alemanes y en el que hay todo un submundo de apuestas, peep shows y delincuencia que, por cierto, ya vimos en "The Hour", que es una curiosa compañera de época, y un poco de temática, de esta "Partners in crime". Además, la serie parece que va a seguir la manera en la que Agatha Christie presentaba sus misterios, de tal manera que el lector pudiera jugar a resolverlos al mismo tiempo que sus detectives. Desde luego, yo ya tengo mi apuesta sobre quién será el misterioso señor Brown.