10 diciembre 2017

Diez cabeceras de 2017

Aunque Netflix haya añadido una opción de saltarte los títulos de crédito durante tus maratones, éstos siguen disfrutando de buena salud entre las series nuevas estrenadas este año. El nivel se mantiene tan alto, o más, que el año pasado, y como ya hemos empezado oficialmente las listas de resumen del 2017 televisivo, ésta no podía faltar.

Son las diez cabeceras que más me han gustado este año, por las razones que sean, y que nunca jamás me salto cuando veo los episodios. Ni haciendo maratón. ¿Cuáles son las vuestras?

"Big little lies"



Canción: "Cold little heart", Michael Kiwanuka.

"GLOW"



Canción: "The Warrior", Scandal.

(Sólo aparece en el primer episodio, pero merece la pena)

"The Deuce"



Canción: "(Don't worry) If there's a hell below we're all gonna go", Curtis Mayfield.

"Mindhunter"



Banda sonora de Jason Hill.

"Star Trek: Discovery"



Música de Jeff Russo (con inclusiones del tema de la serie original, de Alexander Courage, y de la película de 1979, de Jerry Goldmisth).

"Feud: Bette and Joan"



Banda sonora de Mac Quayle.

"Runaways"


Marvel's Runaways Main Title from Imaginary Forces on Vimeo.

Música de la banda Goldspot.

"The good fight"



Banda sonora de David Buckley.

"American Gods"



Música de Brian Reitzell.

"Godless"



Música de Carlos Alfonso Rivera.

05 diciembre 2017

Las 20 teleadicciones de 2017


Un año más, ha llegado el momento de repasar lo que ha dado de sí el año en cuanto a series, episodios, películas y, quizás, hasta cabeceras y parejas de personajes. Éste ha sido un año un poco diferente porque la actividad en este blog se ha reducido bastante, pero eso no quiere decir que una servidora no haya estado viendo series. El problema es que se estrenan tantas, que resulta complicado hasta ir al día con la que ya se está viendo, así que ni hablemos de las nuevas.

Por eso, aunque mi lista de teleadicciones de 2017 tiene veinte inclusiones, hay muchas que están desaparecidas porque aún no he podido verlas, tipo "Manhunt: Unabomber" o la segunda temporada de "Search Party". Pero las que están, sí han sido de mis favoritas. Y van sin un orden especial. Si queréis comparar, aquí están las veinte del año pasado.

(Sí, la foto es de "Duet", el crossover musical de "The Flash" y "Supergirl". Las mezclas entre las series del Arrowverso siempre son muy entretenidas).

- "Juego de Tronos": La séptima temporada ha ganado en espectáculo y ha flaqueado en otras cosas, pero el final se toca ya con la punta de los dedos, y se nota.

- "Godless": No es un western feminista, sino una miniserie del Oeste de toda la vida que aprovecha al máximo todos sus arquetipos. Tiene unos personajes femeninos estupendos, eso sí, y una Merrit Wever que casi es un trasunto femenino de los personajes de Clint Eastwood.

- "Mindhunter": Asesinos en serie entrevistados por agentes del FBI que están creando un perfil psicológico de todos ellos. Es, principalmente, gente que habla, pero qué conversaciones.

- "GLOW": La puesta en pie de un programa de lucha libre femenina en los 80 deja una serie con una Alison Brie muy entregada y una colección de personajes femeninos que funciona enseguida.

- "The good fight": Diane Lockhart vuela sola en este spin-off de "The good wife" que añade un personaje más complicado de lo que parece a simple vista en Maia Rindell y su familia de estafadores de guante blanco.


- "Star Trek: Discovery": El regreso a televisión de la franquicia de Gene Rodenberry tiene a una gran protagonista y fue ganando confianza conforme se acercaba al final de media temporada.

- "Legión": Las historias de superhéroes ya no van a ser las mismas después de ver cómo Noah Hawley y FX cuentan la de David Haller, el mutante más poderoso del mundo.

- "Buena conducta": Personajes complejos, historias que no van por los caminos que podrías esperar... La timadora y el asesino a sueldo de TNT merecen mucho la pena.

- "The Leftovers": La tercera y última temporada pudo no haber estado a la altura de la segunda, pero alcanzó unas cotas emocionales difícilmente superadas por otra serie este año.

- "Big little lies": Lo que parece una sátira de las amas de casa con dinero alrededor de un asesinato, evoluciona hacia algo mucho más profundo. Sus actrices merecían todos los Emmy que se llevaron.


- "Feud: Bette and Joan": La rivalidad entre Bette Davis y Joan Crawford se presenta como algo trágico, sobre todo por el grado de manipulación que había detrás para que otras personas ganaran mucho dinero a su costa.

- "Orphan Black": La aventura del Clone Club termina destapando toda la perturbadora conspiración detrás de sus creadores, y convirtiendo a las "sestras" en una verdadera familia.

- "Wynonna Earp": La heredera de Wyatt Earp caza demonios para cumplir una maldición familiar. Y, de paso, divierte al público mucho más de lo que debería.

- "Broadchurch": La tercera temporada recupera el pulso centrándose en una violación y en la exploración de todas las ideas preconcebidas sobre cómo debe comportarse una mujer. En ese aspecto, ha formado una interesante trilogía con "Top of the lake: China Girl" y "Liar".

- "El Ministerio del Tiempo": Una mayor serialización y la introducción de Lola Mendieta de joven han permitido que la serie mantenga el nivel en una temporada que ha olido también a despedida, aunque oficialmente no haya noticias.



- "Sé quién eres": Un thriller poblado de personajes retorcidos y manipuladores, en el que pocos se salvan de que los consideremos unos tiburones despiadados, ha sido de lo más destacado en la ficción española.

- "The Deuce": David Simon vuelve con una mirada al nacimiento de la industria del porno tan preocupada por las cuestiones económicas como por el papel de las mujeres en todo esto.

- "Día a día": Una sitcom familiar de toda la vida llena de encanto, con mucho corazón y una Rita Moreno desatada. ¿Qué más necesitáis?

- "The Handmaid's Tale": Ha sido una de las series del año, Adapta la novela de Margaret Atwood ampliando su universo y con una Elisabeth Moss espléndida en su centro.

- "Riverdale": Es un melodrama adolescente exagerado, pero también es posible que sea una de las series que mejor tratan el color y la iluminación en cada plano. Son un festín.

Bonus - "Twin Peaks": Los críticos estadounidenses llevan los últimos días discutiendo si el regreso de la serie puede considerarse o no una película. Lo cierto es que no se ha parecido a nada que hayamos visto en la pequeña pantalla en la última década.

21 noviembre 2017

El mito de los hombres difíciles


El libro "Difficult men", de Brett Martin (traducido en España como "Hombres fuera de serie") cuenta los entresijos de la creación de algunas de las grandes series de la última década a través de la figura de sus creadores, a los que el título del libro ya identifica directamente como "hombres difíciles". Con la excepción de Vince Gilligan (de quien se dice que la sala de guionistas de "Breaking Bad" era el entorno más agradable de todo Hollywood), Martin cuenta cómo todos esos guionistas tenían unos objetivos muy claros a la hora de poner en pie sus series y no iban a dejar que nadie se interpusiera en sus caminos, y el retrato que se pinta de ellos se resume en una cita del libro: es como dejar que un lunático dirija una división de General Motors.

Esa frase nunca se considera algo despectivo, Se pronuncia con respeto, idealizando la figura del showrunner, la persona que tiene la responsabilidad de sacar adelante la serie no sólo supervisando sus guiones, sino prestando atención al gasto del presupuesto, a la contratación de nuevos guionistas y actores, al montaje de los episodios... Es una gran responsabilidad que conlleva un gran poder, y alrededor de esa manida edad de oro de la ficción televisiva estadounidense se ha idealizado la figura del genio complicado, del hombre que debe pelear contra todo para garantizar la integridad de su visión, del capitán del barco que logra que todo su equipo reme en su misma dirección, el que tiene excentricidades y un humor un poco difícil, pero compensa porque, como ya hemos dicho antes, es un visionario.

Es el mito del hombre difícil, de que sólo se puede crear algo grande si hay tensión y conflicto. De que los genios y los visionarios no pueden ser tipos decentes y amables; sólo los antipáticos pueden conseguir obras maestras. Todas las acusaciones de acoso sexual y conducta inapropiada que están saltando en el último mes en Hollywood han expuesto, aparte del endémico abuso de poder, los pies de barro de ese gigante. Y el ejemplo más claro es el de Matthew Weiner.

El creador de "Mad Men" ya fue endiosado durante la emisión de la serie y mira ahora el mundo desde su posición de "guionista más importante de la televisión actual". Esa reputación se llevó pequeños roces durante su negociación para renovar su contrato con AMC (y, por ende, la propia serie) al acabar la cuarta temporada; la cadena pretendía aumentar los pobres ingresos publicitarios de "Mad Men", pero Weiner se negaba en redondo a alterar cualquier cosa de la serie, excepto su sueldo. Ya entonces se hablaba de su obsesión por controlar hasta el más mínimo detalle de la producción, insistiendo en que su nombre figurara como coautor de todos los guiones e incluyendo en ellos hasta los más mínimos gestos que los actores debían hacer (probablemente, eso impidió que se llevaran más Emmys que el solitario a mejor actor de Jon Hamm por la última temporada). Hasta enviaba cartas a los críticos con los screeners de la nueva temporada dándoles una lista de las cosas que no podían mencionar en sus críticas previas al estreno, que llegó a incluir hasta el año en el que transcurría la temporada.

Todo esto quiere decir que Weiner se ganó fama de "difícil", pero como estaba considerado un genio, prácticamente se consideraba que una y otra cosa eran inseparables y un mal necesario para que "Mad Men" saliera adelante. La acusación de una guionista de la serie, Kater Gordon, de que se comportó de modo inapropiado con ella y la explicación que otra guionista, Marti Noxon, dio después del enrarecido clima de trabajo que Weiner fomentaba entre sus colaboradores son un vistazo a esos pies de barro del culto al hombre difícil porque es un visionario, ¿Merecía la pena que todo el hospital soportara los malos modos de Gregory House sólo porque era capaz de diagnosticar lo que nadie lograba encontrar?

Ése es el dilema al que se enfrenta Hollywood ahora mismo. ¿Hay que dar vía libre a "terroristas emocionales" (como han descrito a Weiner), a hombres que abusan de sus posiciones de poder (como el presentador Charlie Rose), sólo porque se les considera genios sin parangón? ¿Realmente sólo se pueden crear obras maestras siendo un cretino?