29 junio 2016

A la épica por la música


Desde que terminó la sexta temporada de "Juego de tronos", casi no se ha dejado de hablar de sus primeros veinte minutos, esa secuencia inicial en la que el juego de la serie recibe un golpe casi definitivo. Y no sólo por la decisión  de Cersei, o por la influencia de "El padrino" en su planificación, sino por la épica composición de Ramin Djawadi que suena en ella. Tirando de elementos extraños a la banda sonora de la serie hasta ahora, como un piano y un órgano, ese "Light of the Seven" transmite el drama de lo que los espectadores estamos a punto de ver. Lo que debería ser una victoria se transforma en una tragedia, y la música de Djawadi, que al principio choca un poco (había quien comentaba en Twitter que, de repente, creía estar viendo "The Leftovers"), acompaña perfectamente lo que vemos en pantalla.

Curiosamente, hasta la temporada pasada de "Juego de tronos", Djawadi no había logrado estar a la altura de la iconocidad casi inmediata del tema principal de la serie con el resto de música. Es cierto que juega mucho con el leit motiv de esa sintonía para entrelazar la banda sonora, pero daba la sensación de que estaba haciendo cosas más interesantes en "Person of interest" que en la serie de HBO. Hasta este "Light of the Seven". En la producción de CBS, ha tenido también la oportunidad de componer un tema para la última escena de la serie que aporta el tono justo de épica e intimismo, muy acorde con su título, "Everyone dies alone" (todo el mundo muere solo"), y entre ambos trabajos, Djawadi se ha afianzado como un compositor a tener en cuenta (aunque es verdad que antes ya se había encargado de las bandas sonoras de "Prison break" y "Iron Man", en el cine).

En ese aspecto, en el de optar por melodías menos obvias de lo esperado, se une a los dos grandes nombres que ha dejado la música de series en los últimos años (tres, si sumamos a Sean Callery): Michael Giacchino y Bear McCreary. Giacchino, por ejemplo, acabó haciendo famosa la banda sonora de "Perdidos" por apelar más a la emoción que a los componentes de misterio de la serie (algo en lo que se parece bastante a sus trabajos para Pixar), mientras McCreary evitó que la música de "Battlestar Galactica" fuera demasiado obvia evitando los metales para temas "bélicos", por ejemplo. Ahora, hay bastantes series que se toman la música en serio (los toques clásicos de David Buckley en "The good wife", el contraste electrónico de Cliff Martínez en "The Knick", el universo superheroico integrado de Blake Neely en The CW, por ejemplo), y eso da la opción a que vayan apareciendo otros nombres con cosas que aportar.

Las series más interesantes en este aspecto mezclan cosas diferentes (como la unión entre los superhéroes y el noir de "Jessica Jones", de Sean Callery) y no se quedan sólo en la repetición de varias melodías básicas, interrumpidas de vez en cuando por canciones conocidas. "The Americans" sabe utilizar muy bien los éxitos de los 80, pero las composiciones originales de Nathan Barr han alcanzado un punto muy interesante que va más allá de la mezcla de motivos rusos y occidentales del principio. Hasta series como "Los 100", en las que la banda sonora original de Tree Adams no era tan relevante, le han ido dando más cancha. No todas pueden ser icónicas automáticamente, pero se está avanzando por el buen camino.

27 junio 2016

El invierno de los dragones


ALERTA SPOILERS: Ya he hablado bastante del último capítulo de la sexta temporada de 'Juego de tronos' en ¡Vaya Tele!, pero aún se puede especular un poco más con lo que podría deparar la séptima temporada. Y a partir de aquí habrá spoilers.

Seis años hemos estado esperando la escena que cierra la sexta temporada de 'Juego de tronos'. Daenerys Targaryen y sus dragones parten hacia Poniente al frente de una nutrida flota repleta de soldados (dothraki e Inmaculados), listos para recuperar el Trono de Hierro de los "usurpadores". pero cuando lleguen a Desembarco del Rey, quizás no queda trono, ni ciudad, que recuperar. Es un giro muy interesante que sea Cersei, y no la propia Dany, la que se convierta finalmente en el Rey Loco, en Aerys II. La nueva reina es tan paranoica y despiadada como el último monarca Targaryen, yestá tan dispuesta a todo como él con tal de mantener el poder. Y más teniendo en cuenta que a Cersei ya no le queda nada por lo que luchar, más que el Trono de Hierro.

Los primeros 20 minutos de este "The winds of winter" muestran a "Juego de tronos" funcionando a pleno rendimiento. El plan de Cersei va tomando forma poco a poco mientras el Gorrión Supremo se regodea en su posición de dominio en el juicio de Loras, y las mujeres de la serie terminan de asumir su posición de relevancia de cara al final. La única que ata cabos y se da cuenta de que está a punto de pasar algo terrible es Margaery, pero está atrapada por la arrogancia del Gorrión y su convencimiento de que ha conseguido doblegar a Cersei. Craso error. Y ese error propulsa la serie hacia su tramo final mucho más que la visión de los barcos de Daenerys partiendo de Meereen. Ya no quedan más piezas en el tablero que Cersei, Dany y, en el Norte, Jon y Sansa. Y aunque hay elementos que van por libre que pueden causar su ración de problemas (como Meñique, el Perro, Euron Greyjoy o Arya en plan ángel exterminador), son esos tres los focos en los que converge todo.

El golpe sobre la mesa que da el final de la sexta temporada, y la mayor importancia de sus personajes femeninos (que ya comentamos hace tiempo) confirman la posición de "Juego de tronos" como una de las series menos complacientes de la televisión. Puede tener tramas y personajes estancados en ocasiones, pero tiene un plan en el que encajan todas las piezas. Como muchos sospechaban ya desde el principio, los Caminantes Blancos van a caer sobre una tierra agotada y arrasada por las sucesivas guerras, una tierra que da la espalda a su pasado y a su historia, por lo que está condenada a repetirla. En Desembarco del Rey ignoraron los advertencias de la Guardia de la Noche sobre el invierno y las que llegaban del otro lado del mar sobre los dragones de Daenerys, e ignoraron también las propias amenazas que tiene en su interior. ¿Será tan literal la visión de Dany de un salón del trono quemado y cubierto por la nieve?

24 junio 2016

Los antihéroes ya no son suficientes


Una de las noticias televisivas más sorprendentes de esta semana ha sido la decisión de HBO de cancelar "Vinyl" pese a que la había renovado por una segunda temporada hace meses, justo después de que se emitiera un primer episodio que pasó con más pena que gloria. Era su gran apuesta del pasado otoño, un drama ambientado en la escena musical del Nueva York de los 70 que llegaba avalado por grandes nombres: Martin Scorsese y Mick Jagger en la producción ejecutiva y Terence Winter, que acababa de finalizar "Boardwalk Empire", como showrunner y responsable creativo. Su protagonista (interpretado por un Bobby Cannavale que está en plena campaña de los Emmy) era un ejecutivo de una discográfica que estaba en crisis, y que encuentra en el rock la fórmula para relanzar su negocio y, con suerte, también su vida.

Richie Finestra era otra vuelta de tuerca a los antihéroes que llevan dominando las "series de prestigio" desde "Los Soprano", y que parecían estar ya en retirada tras el fin de "Breaking Bad". Por que, ¿quién podía contar algo nuevo en ese campo después de Walter White? Aquella parodia despiadada que "The good wife" hacía de este tipo de series, "Darkness at noon", apuntaba el cansancio que se estaba adueñando de una parte del público y de la crítica (y de la industria) por estas series dominadas por un hombre blanco, heterosexual, de mediana edad, en crisis y metido en un mundo lleno de claroscuros morales, de violencia (ocasional o no) y de monólogos trascendentales sobre qué significa ser un hombre en el siglo XXI. Hace unos años podía bastar con colocar una de estas figuras al frente de una serie, pero ya no es suficiente.

A "Vinyl" no le bastaba con sus grandes nombres, con el marchamo de HBO, con el antihéroe en su centro o con la importancia de la música en su trama. Todo eso puede ofrecer una coartada antes de que se vea el primer episodio, puede hacernos creer que va a ser la gran serie del año, pero luego tiene que haber algo más. Una secuencia dentro de un edificio ruinoso en el que la potencia de una banda de rock provoca el derrumbe del techo queda muy pintona, pero no puede sostener toda la serie. Que es parte del problema de muchas de las propuestas a ser nuevas "series de prestigio". Hasta la segunda temporada de "True Detective" pecó de ello. Y la primera de "Halt and catch fire". Se acaba vendiendo más humo que una serie realmente de prestigio.

Lo más interesante es que HBO parecía ser consciente de todo esto. Terence Winter había abandonado la serie de cara a la segunda temporada y el nuevo showrunner, Scott Z. Burns, tenía que supervisar lo que parecía que iba a ser una entrega bastante cambiada. Es decir, Burns estaba en la posición de Joshua Safran al inicio de la segunda temporada de "Smash", salvando las distancias. Pero HBO no ha sido NBC. Una renovación para salvar los muebles no es suficiente para  preparar el terreno a la era post-"Juego de tronos" que se avecina.