27 marzo 2006

Raymond Chandler va al instituto

Es el tema de un artículo muy interesante que publica hoy "The Guardian" sobre cómo los temas y las convenciones del género negro se aplican con éxito a las típicas películas y series sobre adolescentes e institutos, logrando productos muy atractivos y de calidad. En el reportaje se ejemplifica esto en la película "Brick", que logró cierta repercusión en el pasado Festival de Sundance, y en nuestra adorada "Verónica Mars".
"Brick" (en la que la "perdida" Emilie de Ravin tiene un papel secundario) cuenta la investigación de Brendan, un chico solitario del instituto, para averiguar qué ha ocurrido con su ex novia, que ha desaparecido. La sinopsis recuerda mucho a la obstinación de Verónica por encontrar no sólo al asesino de su amiga Lilly, sino también por descubrir por qué se fue su madre. Y, leyendo el reportaje, estoy totalmente de acuerdo en que esta serie debe más a Raymond Chandler que a "Dawson crece", donde empezó a trabajar su creador, Rob Thomas. Los diálogos, sobre todo las réplicas de Verónica, las "recaídas" insistentes de ésta con su ex o con otros chicos que sólo le traen problemas, incluso sabiendo lo que va a pasar de antemano, su sentido de lo que es justo y de que, a veces, el fin justifica los medios menos ortodoxos... todo eso me lleva a pensar en la ironía y la soledad del perdedor de Philip Marlowe, que también trabaja en California y en ambientes de ricos y famosos, y que puede aceptar casos que sabe que le van a acarrear multitud de quebraderos de cabeza por puro romanticismo.
Lo cual confirma la enorme vigencia del género negro, y que en la televisión (sobre todo en EE.UU.) se están haciendo ahora las cosas más originales.
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