12 enero 2010

Bienvenidos a Stars Hollow

Una cosa curiosa que puede ocurrir con una serie es que veas, a salto de mata, un montón de capítulos a lo largo de su vida sin seguir un orden establecido, y sin verlos todos, y que eso te valga (así he visto yo "Sexo en Nueva York"). Pero también puede pasar que veas muchos episodios sueltos a lo largo de cinco temporadas y luego te pongas, por fin, a ver toda la serie como su showrunner la concibió, y en el orden en el que se fue emitiendo en su momento. Y eso es lo que estoy haciendo, después de un largo e imperdonable retraso por razones que no vienen ahora al caso, con "Las chicas Gilmore" (ya conté hace tiempo mi relación de extrañeza hacia ellas cuando las emitían en La 2, haciendo programa doble con "A dos metros bajo tierra").

Aún más curioso es que me importa un rábano que me cuenten spoilers sobre ella. En líneas generales, sé cómo evoluciona la trama, por dónde tiran las relaciones de los personajes, sé si Rory logrará o no cumplir su sueño de ir a Harvard, en qué temporadas sufren bajones de calidad y sé también cómo termina la serie (y las circunstancias entre bastidores que llevaron a ese fin). He visto también algunos de sus grandes momentos, hasta éste casi al final, así que a lo mejor lo consideráis un spoiler. Pero me da igual. Entre los habitantes de Stars Hollow, los padres de Lorelai, Rory y sus libros y, por supuesto, la propia Lorelai, me divierto tanto, que hasta disfruto más un capítulo cuando veo venir un momento estupendo que he visto con anterioridad (sí, el de "¿Dios vive en Londres?" fue uno de esos momentos. Nunca me canso de verlo, como el de "¡Mis ojos, mis ojos!" de "Friends").

Acabo de finalizar la primera temporada, en la que no sólo conocemos cómo se las gasta Lorelai cuando decide hablar a la velocidad de la luz, su estupenda relación con su hija o la difícil relación con su madre, Emily, sino que tenemos nuestros primeros vistazos de Paris Geller (imprescindible), el trastornado de Kirk, la melomanía exacerbada de Lane (y su controladora madre), la misantropía atractiva de Luke (sobre todo para cierta habitante de Stars Hollow) y los diálogos ingeniosos a lo comedia del Hollywood clásico, que han cimentado el estatus de "Las chicas Gilmore" como una de las mejores series de la última década. Unas grandísimas fans de la serie como las ByTheGirls dieron hace tiempo varias razones para verla que acaban resumiéndose en una una: Lorelai es grande.

P.D.: Esto quiere decir, sufridores lectores, que caerán en los próximos meses más entradas sobre el mundo de las Gilmore conforme vaya viendo más temporadas. Así ya estáis avisados.
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