10 octubre 2011

El soldado de Manchuria

"El mensajero del miedo" es uno de los mayores clásicos cinematográficos nacidos del clima de paranoia de la Guerra Fría. Basado en un libro, y con un remake en 2004, aquella película con Frank Sinatra y Janet Leigh seguía a un veterano de la guerra de Corea del que se suponía que los comunistas le habían lavado el cerebro durante el tiempo que estuvo prisionero, con la posibilidad de que fuera un agente encubierto de la URSS en pleno corazón de Estados Unidos (la siguiente cinta de John Frankenheimer fue otra gran historia de suspense y traiciones en el ejército, "Siete días de mayo").

Aunque está basada en una serie israelí que, al parecer, trata más la difícil reinserción en la sociedad de los soldados presos durante mucho tiempo por el enemigo, "Homeland" debe mucho a "The Manchurian candidate", que es el título original de la novela y de las películas, y que ha pasado al idioma inglés como sinónimo de una persona con influencia que, en realidad, es una marioneta controlada por un poder enemigo en la sombra. En el caso de la serie de Showtime, ese títere podría ser el sargento Nicholas Brody, rescatado de las garras de una célula de Al Qaeda en Bagdad tras ocho años prisionero. O Brody podría estar simplemente demasiado traumatizado para llevar una supuesta vida normal de vuelta en su casa de Washington.

La agente de la CIA Carrie Mathison cree que él es el traidor del que le avisó un antiguo contacto iraquí, pero Mathison tiene sus propios problemas y, por supuesto, probar que Brody, recibido como un héroe nacional, trabaja en realidad para el terrorista Abu Nazir no le va a resultar fácil. ¿Es simplemente una cuestión de percepción de Carrie, que ve demonios por todas partes? ¿O ella es la única que ve la verdad y, por eso, sus jefes se niegan a escucharla? "Homeland" se encuadra en esas historias de teorías conspiranoicas que tan agradecidas son para crear suspense y tensión, si saben hacerse bien, y en la que, como pasaba con "Rubicón", no podemos perdernos un solo detalle si queremos adelantarnos a lo que Carrie y Brody saben, o creen que saben. Será interesante comprobar cómo siguen las buenas líneas adelantadas en el piloto, manejado por cierto por una pareja de guionistas, Howard Gordon y Alex Gansa, que los fans de "Expediente X" aún recordamos con cierto afecto.

"Homeland", además, marca el inicio de la nueva etapa de Showtime con David Nevins al frente, una etapa en la que parece que se aleja de la transgresión por la mera transgresión y que opta por otras cosas. Esta serie en concreto puede funcionar porque, como ocurría con el cine que se hacía durante la Guerra Fría, toca los miedos de los estadounidenses a que un enemigo exterior que escapa a sus detectores lance un ataque contra ellos en su propio territorio, unos miedos que el 11-S demostró que no estaban ni enterrados, ni superados ni, a veces, manejados con tranquilidad. El temor al "síndrome Estrella de la Muerte", a que un único operativo hostil haga mucho más daño que un ataque a gran escala, motiva a una Carrie que es perfectamente consciente que son los descuidos los que facilitan la labor de los terroristas. ¿Pero pueden sus temores y su sentido de la responsabilidad llevarla a perseguir al hombre equivocado?

P.D. podcastero: "Homeland" es una de las series que tocamos en la nueva edición de "Yo disparé a J.R.", pero no la única, por supuesto. Tanto en el blog, como en Ivoox y en iTunes podéis conseguir este nuevo programa en el que, para que nuestra discusión sobre "Doctor Who" sea más completa, contamos con la participación de Alex de "Basura and TV". Éste es el menú de esta semana:

- 0': Nuevas comedias: "Suburgatory", "2 Broke Girls", "Whitney", "Up all night" y un nuevo vistazo a "New Girl".
- 32': "Homeland".
- 41': La sexta temporada de "Doctor Who".
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