13 noviembre 2011

El quinto Emmy para Kelsey Grammer

Hace un par de años, Jim Parson impidió que Alec Baldwin ganara su cuarto Emmy consecutivo al mejor actor de comedia, un logro en el que sigue siendo insuperable Kelsey Grammer por "Frasier". El nombre de este actor, que empezó su carrera interpretando en Broadway obras tan serias como "Macbeth", se asociaba en los 90 a la comedia refinada que atraía a millones y millones de espectadores, y parecía que no podría sacudirse de encima la imagen de Frasier Crane nunca (y eso que, en su vida privada, ha estado mucho más cerca del Alan Charlie Harper de "Dos hombres y medio"). Ha necesitado años y un par de sitcoms fracasadas como "Back to you" y "Hank" para hacerlo, pero parece que sus opciones de agrandar aún más su aura de cara a los Emmy vuelven a ser muchas gracias a "Boss", un drama con el que Starz parece querer mojarle la oreja a HBO y a AMC.

La serie, creada por el co-guionista de "Apocalypto", Farhad Safinia, sigue al alcalde Chicago, Tom Kane, un hombre que lleva años en el puesto y sabe cómo manipular a todos los sectores de la política y la vida de la ciudad para conseguir sus propósitos. A Kane, sin embargo, nada más empezar el piloto le dan una mala noticia, y es que sufre una enfermedad neurodegenerativa que provocará su muerte en unos cinco años, mes arriba, mes abajo. Esto ya no es original en una serie de cable que quiere ser tomada como un drama serio, aunque es posible que en "Boss" lo utilicen para que Kane experimente de verdad la soledad del que está en la cima. Él puede elegir al próximo ocupante del cargo de gobernador de Illinois, presionar para que se construya la ampliación del aeropuerto encima de un sitio arqueológico indio, pero no tiene a nadie a quién contarle que va a morir (su mujer y su hija están tan distanciadas de él, que es como si no existieran en su vida).

En el piloto se nota mucho la mano de su director, Gus Van Sant, y también se nota que saben perfectamente que Grammer es la piedra angular de toda la serie. Él da un recital tanto en el largo primer plano en el que recibe su diagnóstico, como soltando un florido discurso, como amenazando a uno de los concejales para que consiga que se apruebe determinada moción, pero pinta un mundo tan árido, tan frío y desprovisto de ningún sentimiento que no sea la ambición, que cuesta entrar en él. No vamos a llevarnos a engaño y pensar que el mundo de la alta política, aunque sea municipal, no está podrido; cualquiera que haya visto la tercera temporada de "The Wire" ya vio un cursillo acelerado de las maquinaciones, compromisos y tratos con el diablo que se hacen simplemente para lograr más poder. Y hasta Delroy Lindo en "The Chicago code" mostraba todo el entramado en el backstage, la cortina bonita que oculta los hongos y las humedades en las paredes con las que se construyen las grandes ciudades.

Starz (cuyo presidente, Chris Albrecht, lo fue antes de HBO) ha renovado "Boss" por una segunda temporada antes de que se estrenara la primera, lo que quiere decir que confían en que la serie sea su "Mad Men", el producto que les dé prestigio después de que "Spartacus" fuera la que los puso en el radar del público. La verdad es que el esfuerzo por parecerse a HBO se nota quizás demasiado, y ése puede ser el principal punto débil de la serie (además de algunos aspectos, como la hija de Kane, que son un cúmulo de demasiadas cosas juntas). El principal atractivo es Kelsey Grammer, y si él consigue que Starz figure por fin entre los nominados a Globos de oro y Emmys, ya se habrá cumplido el objetivo del show.

P.D.: Se me olvidaba que Grammer fue también uno de los productores ejecutivos de "Medium", y hasta llegó a tener en un capítulo una memorable aparición creo que como la Muerte. Y sí, también es la voz del Actor Secundario Bob en "Los Simpson". Pero es que Bob es un poco Frasier.

Música de la semana: Los dejà vú de "Boss" hacia HBO se notan ya en los estupendos créditos, que siguen un poco el modelo de "The Wire" y, si ésa utilizaba una canción de Tom Waits tipo gospel ("Way down in the hole"), éstos optan por una versión de Robert Plant (sí, el de Led Zeppelin) y Band of Joy de "Satan your kingdom must come down", que es directamente una canción de gospel (podéis escuchar también una versión más tradicional).
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