01 agosto 2012

Capítulos a puñados

Maratones. Son un daño colateral de la afición a las series, o una de sus principales virtudes, dependiendo de nuestro punto de vista. Se pueden hacer para ponernos al día con una serie con la que, por lo que sea, nos hemos quedado retrasados, o para ver una que no hemos visto nunca, y que nos termina enganchando sin remedio. En "Quinta temporada" dedican hoy su atención a diseccionar un poco por qué las series se prestan tanto a estos atracones en los que puedes liquidarte 24 episodios en una semana así, sin despeinarte... Y prácticamente sin salir de casa más que para ir a trabajar y viendo episodios a la hora del desayuno, la comida, el café y la cena.

Todos hemos hecho estos maratones, aunque a veces no de los títulos que a priori podríamos pensar. Yo no soy muy dada a ellos, por ejemplo, excepto en contadas excepciones. Por ejemplo, vi toda la primera temporada de "Prison Break" en algo menos de una semana, pero es que esa serie, al principio, era realmente muy adictiva. Más o menos en el mismo tiempo (y por la misma época) vi la segunda temporada de "Verónica Mars", y ese visionado maratoniano eliminó una queja de lentitud en su trama que suele pasar desapercibida cuando se comprime tanto el disfrute de la serie. Alguien lo apuntaba en el post de "El País"; al darte maratones, las caídas de ritmo, que pueden frustrar mucho en el seguimiento semanal, casi no se notan, y a cambio enseguida se hace aparente si la serie maneja un arco temático que unifica toda la temporada, y se aprecian mejor los viajes de los personajes.

En visionado comprimido disfruté también de las dos primeras temporadas de "Battlestar Galactica" (lo cual puede resultar una inmersión bastante intensa en la serie), y la segunda de "The Wire" cayó en un maratón de algo menos de dos semanas. En ese caso, resultó bastante sorprendente que la creación de David Simon se prestara a ello, porque no es conocida por tener historias frenéticas, pero toda la trama organizada alrededor del puerto de Baltimore acabó volviéndose bastante adictiva. Claro, que adictivos de verdad son los culebrones y, en ese aspecto, pocos superan a "Bleak House", que por mucha adaptación de Dickens que sea, tiene un esquema de telenovela que engancha mucho. Además, que 13 de sus 15 episodios duren sólo media hora colabora a que sean devorados en un fin de semana.

A propósito de todo este tema, los blogueros televisivos estadounidenses debatieron hace algún tiempo sobre la conveniencia o no de hacer maratones de series, a raíz de la opinión de un crítico que pensaba que esos atracones eran un error porque impedía disfrutar de las series tal y como las habían concebido sus creadores. Surgieron muchas respuestas que defendían la opción de darse maratones justo por lo que comentábamos antes, porque permiten distinguir los arcos temáticos de una temporada y porque, qué demonios, nadie debería impedirte tragarte toda "24" en un mes sólo porque ése no es el modo en el que se pensó originalmente. Aunque es verdad que se pierde algo de esa sensación de no poder esperar a que pase una semana para ver el próximo capítulo.
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