06 febrero 2013

Bajo demanda

El pasado viernes, Netflix puso a disposición de sus suscriptores, y en streaming, los 13 capítulos que componen "House of cards", el remake de la serie británica del mismo título que ha supervisado David Fincher. Es el movimiento más ambicioso que ha hecho hasta la fecha en su profundización del modelo de negocio del vídeo bajo demanda, y no porque sea su primera ficción de producción propia (ese honor le corresponde a "Lilyhammer", que estaba co-producida con Noruega), sino por el nivel de los implicados en ella y el modo en el que se ha promocionado no tanto su estreno, como la nueva manera en la que se produce ese estreno. Mientras en España la veremos, en Canal+ a partir del 21 de febrero, al modo tradicional de un capítulo por semana, en Estados Unidos está disponible para que los clientes de Netflix se la vean en un maratón de esos que te llevan a tragarte tres temporadas de "Perdidos" en dos semanas.

Es esta estrategia lo que más se está comentando estos días en los blogs yanquies, más que si la serie es buena o no. En "Forbes" resumían los riesgo que Netflix asumía con "House of cards" al apuntar que la emisión semanal de los episodios de una serie permita que se vaya creando cierto buzz, cierto boca a boca que anime a más gente a verla. Se puede generar sensación de anticipación semana a semana mientras los capítulos van poniendo las bases para una revelación al final, y todo eso puede ayudar a que el perfil mediático del programa sea mayor. Además, apunta que este esquema de programación también es más favorable a la interacción y discusión de la serie a través de las redes sociales. Por otro lado, el visionado en maratón cada vez se hace más popular, especialmente de los títulos del cable que la gente ve cuando se editan en DVD, y en Estados Unidos se ha hecho muy popular engancharse a determinadas series viendo sus temporadas completas gracias a los servicios en streaming de la propia Netflix, Hulu y Amazon. Evidentemente, la plataforma online está experimentando con cierto conocimiento de causa, pero lo interesante será saber si "House of cards" le sale rentable (se rumorea que la compañía pagó 100 millones de dólares por un total de 26 episodios, así que habrá segunda entrega).

"The Hollywood Reporter" recogía hace unos días unas declaraciones de Jeffrey Katzenberg, presidente de DreamWorks, en las que reconocía que "el hecho es que es una transición y cómo ven (los espectadores), a qué precios y en qué ventanas (de distribución) están en el centro de la historia ahora mismo. Es un momento sin precedentes de transición y transformación". ¿Puede Netflix cambiar el modelo de negocio en la televisión estadounidense? Desde luego, no es la única plataforma online creando sus propias series, pero está claro que sus proyectos son los de perfil más alto, entre esta "House of cards" y la resurrección de "Arrested development". Al parecer, decidieron lanzarse a la arena porque empezaron a cansarse de que las distribuidoras les subieran el precio de los derechos por colgar en streaming algunas producciones, y que retiraran otras o les impidieran emitirlas, así que optaron por pasar a la ofensiva.

¿Cuándo sabremos si el experimento ha salido bien? No es fácil adivinarlo. La ventaja para el espectador que tiene la disponibilidad de todos los capítulos es que puede verlos cuando quiera, y habrá quien los maratonee en un fin de semana, quien se los distribuya a lo largo de dos, quien decida ver uno a la semana (como si se viera de modo convencional) y quien los aparque hasta dentro de unos meses. Esta es la verdadera revolución de la televisión en los últimos años, el cambio que ha vivido el modo de verla, y en Netflix esperan que ese cambio les sea beneficioso. En la revista "Time" explicaban su estrategia diciendo que "Netflix está haciendo varias grandes apuestas al mismo tiempo: que a la gente que paga ocho dólares al mes para ver series viejas y películas le interesa el contenido nuevo; que las nuevas series le ayudarán a ampliar su base de suscriptores, y que un drama de una hora no necesita el suspense semanal, la especulación y la promoción mediática entre capítulos para entrar en la consciencia de la cultura popular". ¿Será realmente Netflix una amenaza para HBO?
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