17 abril 2013

"The Good Wife" y el mundo moderno

Que vivimos sumergidos en un mundo en el que la interconectividad total, las aplicaciones de segunda pantalla, los grupos de WhatsApp, los trending topics de Twitter, los vídeos virales en YouTube y la publicación masiva de fotos en Facebook son tan normales como mirar la hora en un reloj de pulsera (quien lo lleve) lo sabemos todos. No hace falta que Charlie Brooker nos lo cuente a través de "Black Mirror". También sabemos todos que, en cuanto una serie decide hacer un capítulo que gire alrededor de alguna de esas redes sociales y las interacciones en ellas, lo más habitual es que se quede en lo superficial o que lo presente como algo potencialmente peligroso, un lugar donde siempre hay al acecho acosadores, asesinos y violadores de niños. Suele venderse como "el episodio de Twitter", por ejemplo, porque es el único en el que cualquier aspecto de nuestra vida virtual (ya tan importante como la normal) se ve reflejado en dicha serie, más todavía si es de policías.

La tendencia está mejorando, pero ni siquiera las series más juveniles pueden alcanzar la maestría que ha logrado en este campo "The Good Wife", emitida en una cadena tan viejuna como CBS. Sus guionistas se preocupan por mostrar cómo nuestras vidas virtual y real son inseparables, como una se extiende a la otra y como no son impermeables a la que ocurra fuera del círculo virtual, por ejemplo. No es nada extraño que conozcas en persona a tus amigos de Twitter, o que tengas conversaciones dominadas por los últimos memes de moda, y como el principio de las redes sociales es compartir tu día a día y tus pensamientos con el resto de Internet, tu persona real se filtra en la virtual, por mucho que la modifiques y la ocultes. "The Good Wife" se aprovecha de todo esto para mostrar cómo la tecnología ha cambiado por completo el modo en el que se dirigen y diseñan campañas políticas. Ahí están aquellas advertencias de Eli Gold a Becca, la amiga del hijo de Alicia en la segunda temporada, sobre lo que iba tuiteando de su relación con él. Y siempre recordamos cómo Kalinda atrapó a un tipo simplemente siguiendo sus actualizaciones en Foursquare.

La serie ha hecho tramas sobre Bitcoin, los algoritmos de búsqueda de un buscador similar a Google (ese ChumHum de cachondo nombre), y en los casos en los que trabaja Lockhart & Gardner siempre acaban teniendo mucha importancia los vídeos que se filtran a YouTube, o lo que alguno de los implicados en el juicio tuitea, y que puede llevarlos a la cárcel por desacato por saltarse el secreto de sumario decretado por el juez. Algo así ocurre en el último episodio, "Rape: a modern perspective", en el que además tocan otro asunto que, hasta ahora, no habían tratado; Anonymous. El caso de violación que centra el capítulo se complica por los tuits de la víctima y las actividades de los hacktivistas, que detectan que la situación es injusta y que hay que hacer algo para evitar que el acusado se vaya de rositas. Se presenta una situación compleja en la que Alicia se siente asaltada por los métodos diferentes (e invasivos) que utiliza el grupo, pero para otros personajes, sus acciones no se ven de un modo tan negativo. Es cierto que, al final, no parece que "The Good Wife" haya sido muy benévola con su retrato de Anonymous, pero tampoco queda tan clara su postura moral al respecto. Fijaos en Kalinda al final, si no.

Es sólo un ejemplo más de cómo la serie está muy enraizada en la actualidad, en el mundo en el que vivimos, en el que cualquier aspecto muy privado puede compartirse y convertirse en viral, y muy público, en un parpadeo. Muestra la dificultad que esas nuevas tecnologías presentan a las personas acostumbradas a hacer las cosas de otra manera, a la vieja usanza, ya que resulta más complicado controlar la información que sale a la luz. Cualquiera con un teléfono móvil puede desvelar los mayores secretos de la campaña de Peter Florrick, por ejemplo. Para Eli Gold puede ser una pesadilla; para los espectadores resulta mucho más divertido.

P.D.: Si queréis saber más sobre qué es Anonymous, el documental "Somos legión" presenta un punto de vista muy interesante.
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