24 enero 2017

Matemáticas y matrimonio basados en hechos reales


Por esas casualidades de las fechas de estreno en la cartelera española (que a principios de año está dominada por las aspirantes a los Oscar), han coincidido dos películas que cuentan historias poco conocidas de la lucha por los derechos civiles de la comunidad negra en Estados Unidos. Una de ellas es "Figuras ocultas", centrada principalmente en Katherine Johnson, matemática que empezó a trabajar para la NASA calculando las trayectorias de sus primeros vuelos tripulados, los del Proyecto Mercury, a principios de los 60. La otra es "Loving", centrada en Richard y Mildred Loving, que en 1968 consiguieron que el Tribunal Supremo de Estados Unidos derogara todas las leyes contra el matrimonio interracial que aún estaban en vigor en el país. Ambas se ambientan, más o menos, en el mismo periodo temporal, pero la manera en la que cuentan sus historias no podrían ser más diferentes.

"Figuras ocultas" es un clásico crowd-pleaser, una película con vocación de éxito masivo con tres protagonistas con fuerza y mucha personalidad, que lanzan one liners, miradas retadoras y discursos de indignación y empoderamiento en cuanto tienen ocasión. La película las presenta como tres heroínas (Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson fueron pioneras muy importantes en la NASA) que tienen que superar la doble discriminación de ser mujeres y, además, negras. La primera las constreñía al trabajo de computadoras, a hacer los cálculos básicos de los proyectos en los que trabajaban los ingenieros; la segunda restringía hasta su acceso al cuarto de baño, y las confinaba en un edificio aparte, nombrado con el eufemismo de "Grupo Oeste de Computación". La película construye personajes atractivos y logra que en Katherine (Taraji P. Henson) lo más importante sea su brillante capacidad matemática (aunque no puede librarse de la inevitable trama romántica). "Figuras ocultas" tira más del efectismo (los "villanos" son demasiado unidimensionales), pero lo que cuenta es interesante y atractivo.

En el otro lado del espectro está "Loving", que es una película independiente escrita y dirigida por alguien con un estilo muy marcado como Jeff Nichols. Su tema es muy importante (Loving v Virginia fue la base para que el Tribunal Supremo estadounidense legalizara en 2015 el matrimonio homosexual) y podría haber dado para una película en la que se enfatizara el proceso judicial, la injusticia del caso y se potenciara el lado heroico de la pareja central. Sin embargo, "Loving" huye de todo eso. Opta por contar la razón por la que el caso llegó al Supremo, que es la historia de amor entre Richard y Mildred, dos personas sencillas, pobres, de una comunidad rural en la que nadie cerraba con llave las puertas de sus casas y que sólo querían criar a sus hijos en su hogar del estado de Virginia. Richard, sobre todo, hablaba poco y no le gustaba la atención, y la película sigue la personalidad calmada de sus protagonistas.

No hay grandes alegatos contra la injusticia, ni siquiera grandes expresiones abiertas de racismo, aunque queda muy claro en todo momento el clima al que se enfrentan los Loving. Y el retrato de ambos, a cargo de Joel Edgerton y Ruth Negga, es tan intimista, sensible y digno, y nunca busca la pornografía emocional, que todavía es más destacable. No deja de ser curioso que dos películas ambientadas en, más o menos, la misma época y con personajes que pelean porque se reconozcan sus derechos sean tan diferentes en su manera de abordar sus tramas.
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