21 abril 2006

¡Anarquía!



El cine y la literatura son cosas diferentes. Así que puedo decir, sin ningún rubor, que me encantó el cómic de "V de Vendetta" y que me lo pasé en grande con la película de James McTeigue, y en ambos queda muy claro que un medio y otro requieren de resortes narrativos distintos.

"V de Vendetta" paga el peaje de ser una producción de un gran estudio de Hollywood (Warner, el mismo de las películas de Batman), y los aspectos más radicales del cómic se suavizan un poco, si bien se mantiene una interesante carga subversiva. Además, la relación entre V, el terrorista anarquista protagonista, y Evey, la joven a la que acoge para salvarla de la policía, está más inclinada hacia el interés amoroso, lo que chirría para los lectores del cómic, pero no tanto en el conjunto de la película. Desde el principio, Evey es diferente (más segura, con más personalidad), por lo que su relación con V ha de ser forzosamente distinta (como ejemplo: en el cómic, Evey no sabe que V va a matar al obispo, mientras que en la película intenta avisarlo de lo que va a pasar). Todos los cambios respecto al libro en los personajes se llevan adelante con coherencia, y sus acciones no rompen su lógica de comportamiento. Los hermanos Wachowski, guionistas de la cinta, construyen un V con mucha personalidad y atractivo (el lenguaje corporal de Hugo Weaving hace mucho también por ello, y el "Cry me a river" cantado por Julie London) y deciden que su némesis en el cómic, el inspector Finch, sea aún más el clásico policía que persigue la verdad pese a quien pese.

La película tiene ritmo (a pesar de algunas reiteraciones conceptuales), buenos diálogos, un personaje principal con fuerza y una actriz, Natalie Portman (por la que Mr. MacGuffin siente debilidad), que se lanza sin miedo a dar vida a Evey, con proceso de tortura incluido, y que lleva gran parte del peso de la película, pues casi toda la acción se ve a través de sus ojos. Además, se trasladan bastante acertadamente a nuestra época los peligros que acechaban a la población en el cómic (escrito a principios de los 80, no lo olvidemos): de la guerra nuclear pasamos a la guerra bacteriológica, y se incluyen alusiones a la gripe aviar y al miedo y criminalización del islamismo (a un personaje lo liquidan por tener el Corán en su casa).

Resultado, una película que "no hace prisioneros" ni deja indiferente; te puede gustar, aburrir o escandalizar, pero no te va a a dar igual. Claro, hay a quien le aburre porque no hay tantos tiros ni acción desmedida como en otras películas, y casi todo se va desvelando a través de los diálogos, pero es que V le concede gran importancia a las palabras.

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