02 enero 2017

Las modas de la seriefilia


Hace unas semanas, en ¡Vaya Tele! publicamos nuestra lista de las 10 mejores series internacionales de 2016, más un formulario para que pudieran votar los lectores según sus preferencias. Es cierto que todas eran series estadounidenses menos una, 'The Crown' (producción británica para Netflix), y eso suscitó unas cuantas quejas (y acusaciones de "catetismo") por Twitter por no haber incluido ninguna serie europea en el top. No vamos a entrar en si deberíamos haber hecho los deberes y visto la noruega "Nobel" o si al misterio de "Atrapados" se le está dando más coba sólo porque es islandesa (ya veremos cuando llegue al final). En realidad, lo que nos interesa más es que pontificar sobre la superioridad manifiesta de las series europeas es la última moda de la seriefilia en internet.

Porque esa afición, como todas, también se mueve por modas. En el fútbol, hubo una temporada en la que todo el mundo seguía religiosamente la Premier y era capaz de explicar detalladamente las razones detrás del sorprendente triunfo del Leicester el año pasado. En la literatura, se vivió una obsesión por la ficción histórica (no hace falta que nos remontemos al boom latinoamericano) y en la música, hubo una época en la que Lana del Rey era lo más (antes de que actuara en "Saturday Night Live" y se volviera famosa, ya sabéis cómo va esto). La tentación de apuntarse a estas tendencias y querer ser el primer en descubrir lo último, en identificar la nueva obsesión mundial antes de que sea trending topic, es difícil de resistir. Afirmar "yo inventé las series" se nos pasa por la cabeza demasiado a menudo, y es una afirmación manifiestamente falsa a no ser que viéramos en directo el estreno de "I love Lucy", por ejemplo.

Las series existían antes de "Perdidos", pero desde que el fandom con esa serie llevó a que muchos aficionados trasladaran (trasladáramos) sus ganas de comentarla a internet, y desde que la propia red de redes facilitó mucho el acceso a títulos que no habríamos podido ver de otras maneras, ya no es nada friki ni extraño hablar de todas las series que estás viendo, o que te suenen algunos de los mayores éxitos recientes de la televisión europea. Y es inevitable que, en esa afición y comentario por internet, no haya modas sobre los títulos que más llaman la atención. Hace diez años podían ser las series de HBO; luego, los grandes estrenos de la televisión británica (BBC, principalmente), hubo un pequeño amago con las series australianas (aunque "Please like me" sí ha mantenido su tirón) y hasta con las españolas, y en la actualidad, esa moda es la de las series europeas, más allá de las escandinavas. Que salgan con mayor facilidad de sus fronteras contribuye a ese interés (gran parte de  la culpa la tiene BBC Four), y si ahora quieres estar de verdad a la última, tu objetivo son las series producidas en el Viejo Continente (sobre todo, la noruega juvenil "Skam").

Estas modas no son malas ni buenas, simplemente son. Hay quien siempre ha estado pendiente de estas ficciones y quien nunca les ha hecho caso, y luego estamos los que sólo vemos aquellos títulos que más despiertan nuestra curiosidad, si conseguimos reunir el tiempo para ello. En la seriefilia, como en todo, hay tendencias, series que de repente atrapan a mucha más gente, series muy buenas que nadie ve y series que son más del montón pero que, por la razón que sea, se convierten en el título del momento. El enorme acceso que ofrecen internet y las plataformas de streaming (y algunos canales de pago) permite que podamos darnos maratones, si queremos, del abultado catálogo de ficción coreana y japonesa de Netflix, por ejemplo. Pero siempre va a haber lagunas, ya sean las telenovelas turcas, las series israelíes o las ficciones argentinas. Les llegará su momento.

Música de la semana:  Ya que hablamos de Escandinavia, Seinabo Sey es una cantante sueca que aporta la sintonía a una serie estadounidense, "Buena conducta". La canción es "Hard time".
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